Miguel Vargas insiste en la terca y alocada tarea que se ha propuesto de destruir o disminuir electoralmente al Partido revolucionario Dominicano (PRD) y al parece lo logrará con la ayuda de sectores externos que se han propuesto eso.
La prepotencia e intolerancia con que este señor se ha manejado desde la presidencia del partido blanco, es lo que ha imposibilitado una solución a la crisis institucional que desde hace un gran tiempo afecta a la organización política.
Esa actitud intolerante es lo que se podría llamar un monumento a la mediocridad política, porque el pretender mantenerse al frente del partido blanco con el claro auspicio del ex presidente Leonel Fernández es un absurdo.
La pretendida expulsión e inhabilitación de importantes dirigentes, entre ellos el ex presidente Hipólito Mejía, lejos de surtir un efecto positivo a sus planes dentro del partido lo que hizo fue crear un clima totalmente adverso.
Y es que Miguel Vargas cree que el PRD es un juguete de su propiedad y está totalmente equivocada porque ese partido es un patrimonio del pueblo, un instrumento de la democracia y nadie tiene derecho tratar de destruirlo.
Miguel Vargas sabe que si quiere seguir dentro de las actividades políticas debe necesariamente que alejarse del PRD porque su futuro, si es que lo tiene, no está dentro de esa organización, ya que se ha granjeado el rechazo casi total de la mayoría de su militancia.
Y es que han sido las propias bases del partido que lo han responsabilizado de la derrota electoral por su actitud prepotente e intolerante de integrarse militantemente a la campaña electoral en favor del candidato presidencial perredeísta, Hipólito Mejía.
Esto le ha valido entre los perredeístas el mote de traidor, ya que no le perdonan el hecho de que no haya hecho el menor esfuerzo para que el partido blanco ganar las elecciones presidenciales del 20 de mayo del 2012.
Así es que si Miguel Vargas pretende seguir en las actividades políticas debe ir desde ya buscando una organización que lo acoja sin mayores repulsas que las que tiene de la dirección alta, media y de base del PRD como ha quedado demostrado.
Miguel Vargas sabe que como político es uno de los hombres que cuenta con una de la más alta tasa de rechazo, según las últimas encuestas que se han realizados en el país. Los perredeístas lo aborrecen y lo maldicen.
Solamente hay que entrar a las redes sociales para que vean la andanada de epítetos e insultos que emiten ciudadanos y ciudadanas de ese señor en contra a quien tildan de traidor. Miguel Vargas retírate a tiempo, no insista más en hacer daño.
El autor es periodista. Reside en Monte Plata.