El PRM lo ha hecho bien, observemos ahora al Presidente
Al alcanzar mayoría congresual decisiva, el PLD instrumentó un modelo de “reparto” en órganos estatales como la JCE, el TSE, la Cámara de Cuentas y el Tribunal Constitucional.
Muchos veíamos claramente el truco del PLD: le daban a la oposición el caramelito de algún representante, y ellos se quedaban con la mayoría y, además, el control administrativo y logístico para imponer su ley de trampa y ventajismo especialmente en la JCE, el TSE.
Parecía increíble cómo una y otra vez el PRD caía en la misma trampa, hasta que la mayoría de su dirigencia y militancia, ya convertida en PRM, asumió que a la sociedad e incluso a los propios partidos de oposición no les convenía el reparto o “regalo envenenado” peledeísta, que constituye uno de los centros de degeneración de la institucionalidad democrática del país.
Y ante la elección de la nueva JCE, que encabeza el doctor Julio César Castaños Guzmán, e incluye a ciudadanos de la integridad de la doctora Carmen Imbert Brugal y Roberto Saladín, el PRM advirtió pública y privadamente que no propondría representantes partidarios a ese ni a ningún otro órgano, y que sancionaría drásticamente a sus dirigentes que presentaran candidaturas.
Finalmente el partido de gobierno impuso a los doctores Rosario Graciano, del PLD, y a su aliado del PRD, Henry Mejía.
La sociedad y la oposición no pudieron hacer que el PLD eligiera en la JCE una directiva no contaminada, pero la que está ahí es la que se pudo lograr. Y en esa composición no es fácil que logren votaciones unánimes para imponerse a la ley.
En el caso de la Cámara de Cuentas el PRM reiteró su posición de no participar del reparto, y el PLD eligó una directiva que le responde por entero, por lo que sus ejecutorias no tendrán credibilidad.
Y en estos días sesiona el Consejo Nacional de la Magistratura, donde por ley representan a la oposición el senador José Ignacio Paliza, y la diputada Josefa Castillo.
Encabezado por el presidente Danilo Medina, el CNM tiene por principal tarea elegir a los nuevos integrantes del Tribunal Superior Electoral, cuya función fundamental es arbitrar los conflictos al interior y entre los partidos.
El PRM mantiene su coherencia advirtiendo que no propone representantes sino que como en los otros casos aspira a la elección de titulares y suplentes que tengan como norte el cumplimiento de la Constitución, las leyes y reglamentos que normen su accionar.
Y ha iniciado una campaña de contactos con la sociedad civil y las iglesias promoviendo ese compromiso institucionalista de elegir jueces y no comisarios políticos que pongan sus intereses partidarios por encima del país, la ley la razón.
El PRM lo ha hecho bien, haciendo una importante contribución a la institucionalidad nacional.
Atendamos ahora al manejo del presidente Danilo Medina y los demás integrantes del CNM.