Las ideas de Nicolás Maquiavelo, expuestas en su obra cumbre “El Príncipe”, son ínfimas frente a las propuestas de los empresarios que quieren aplicar la “maléfica” reforma al Código Laboral Dominicano.

Maquiavelo, filósofo y escritor italiano, daba a entender que “el fin justifica los medios”; y ¿qué más claro que el fin de empresarios de hacerse aún más ricos en base a exprimir aún más a los pobres trabajadores y sacarle todo el jugo que puedan?

“Si siguen apretando la tuerca, se puede correr la rosca”, decía un merengue de los 80's interpretado por el popular Fernandito Villalona, y ese es el espejo en que debe verse el Gobierno y el sector empresarial nacional.

No es verdad que los dominicanos que se levantan diariamente a las 5:00 de la mañana y trabajan ocho horas por un bajo salario, se van a quedar con los brazos cruzados ante este posible golpe mortal contra la familia dominicana.

El intento de imponerle al trabajador elementos como una mayor jornada, de entre 48 a 60 horas, reduciría su capacidad laboral y degradaría aún más su nivel de vida. También la eliminación de la cesantía y el recorte de la protección a la maternidad, son parte de ese adefesio con que patronos quieren burlarse de los jornaleros.

Estas propuestas constituyen una contrarreforma al Código de Trabajo Dominicano, de 1992, luego de los logros alcanzados por los obreros en las últimas décadas.

Estas propuestas semi esclavistas y encubiertas bajo los peores intereses anti laborales del siglo XVI no deberían pasar ni cerca del Congreso Nacional y de cruzar, ojalá que los legisladores hagan lo prudente o lo imprudente con esos papeles.

De aprobarse esas propuestas, el Gobierno estaría echándose “una vaina” arriba y no cualquier vaina, sino una muy hedionda y que puede ensuciarlo de arriba hasta abajo.

Para que los lectores juzguen por sí solos, a continuación cito dos artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos:

Artículo 23. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, “a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo” y a la protección contra el desempleo. 

Artículo 24.- Toda persona tiene derecho “al descanso”, “al disfrute del tiempo libre”, “a una limitación razonable de la duración del trabajo” y a vacaciones periódicas pagadas.

¿Qué más quieren los empresarios que promueven la anti reforma? Ante este panorama prefiero no responder y mejor seguir cantando un poco: “Si siguen apretando la tuerca, se puede correr la rosca. Si siguen apretando la tuerca, se puede dañar la cosa...”.