El libreto de la publicidad brasileña, que sigue a caballo en Palacio, le crea muchos problemas al gobierno del presidente Danilo Medina que, al parecer, ni cuenta se da.

El último desatino es poner a decir al presidente Medina que “Joao habló lo que tenía que hablar”, sobre su campaña.

La frase de tinte mercadológico, deja mal parado al Presidente, en las interpretaciones de onda capicúa, bronca, que suele darle el criollo a todo.

 

Ah, entonces Danilo declara que Joao está bien cuando dice lo que a él le conviene, pero cuando no le conviene, está mal.

Y ahí mismo se dividen las opiniones entre los que aún le creen al Presidente, a una parte de los cuales les resbala el discurso tan instrumentalista, manipulador, con que ponen a hablar al Presidente.

¡No pueden ser dominicanos!, comentaba un veterano periodista al ver que la publicidad de endiosamiento al presidente Danilo Medina ha llegado al extremo de explotar el nombre de Mamá Tingó, la venerable dirigenta muerta en las luchas de los campesinos sin tierra de Hato Viejo, en Yamasá.

¡Sólo un publicista extranjero, que desconozca el respeto y la devoción que siente el pueblo por Florinda Soriano Muñoz, Mamá Tingó, puede usar su imagen en la campaña continuista de Danilo!

Mientras, en La Respuesta del domingo Vincho Castillo informó que en el curso de la pasada semana un amigo le mostró una lista de pagos del gobierno en la que un hijo de Joao Santana figura con un millón seiscientos mil dólares.

Para el destacado jurista y dirigente político el dato es revelador de que pese a encontrarse Joao guardando prisión en su país acusado de corrupción, se continúan haciendo negocios con su empresa, y lamenta que el presidente Danilo Medina no haya sido capaz de distanciarse del delincuente que fuera su asesor de campaña.

“Es un error inmenso del gobierno de Medina no haber censurado a Joao Santana. No haber dicho: Óiganme, este hombre me traicionó, este hombre me movió a error, este hombre estaba haciendo esas diabluras, por la cual está preso, pero yo estoy ajeno a eso”, matizó Vincho.

Ay, hombe, don Vincho ¿Y usted cree que esa gente le para a eso?