Según publica hoy Diario Libre, al responder a una demostración de hostilidad en su contra, el ex presidente Leonel Fernández proclamó anoche en NY que “Afuera están, y afuera se quedarán”.

La frase llama la atención porque revela un predicado de onda desenfocada, un exabrupto del ex mandatario, tenido como un político capaz de analizar el trasfondo de los procesos más allá de lo que se ve y de lo que no se ve, como decía Martí.

El “afuera se quedarán” parece un riflazo en contra de la oposición, cuando Leonel no es un blanco para la oposición, ajena a las malquerencias que pudieran afectarlo y que pudieran haberse alentado desde tres litorales:
a) el laborantismo continuista de Palacio, convencido de que Leonel sigue siendo un serio obstáculo para ellos seguir a caballo; 

b) las malquerencias que le tienen sectores venezolanos de oposición, por su papel de mediador en la crisis de ese hermano país.

c) Y el despiste de algún que otro agitado cuadro de izquierda, u opositores que no siguiendo líneas de las direcciones de sus respectivos partidos, se manifiestan contra un Leonel que no es cabeza en la contradicción fundamental pueblo Vs gobierno continuista.

La oposición tiene por centro de su interés asegurarse de que sean aprobadas efectivas leyes de partidos y del régimen electoral, y que el presidente Danilo Medina no use al Consejo Nacional de la Magistratura para volver a convertir al Tribunal Superior Electoral en un sectario y adocenado instrumento de deterioro de la institucionalidad nacional.

Y tiene también la oposición como interés central tratar de que el manejo del expediente de Odebrecht no sea usado por el gobierno como un instrumento para exculpar a figuras del oficialismo y convertir a desafectos en “patos al agua”, incluyendo a leonelistas que pudieran jugar un relevante rol en el relanzamiento del ex mandatario.

Todo está muy confuso.

Ya alerta el editorial de este sábado de acento.com sobre los rumores de que sectores del gobiernismo pudieran estar tentados a trastocar los papeles del ministerio Público de Brasil, y ofrecer aquí una versión acomodada a sus intereses.

Eso, pese a que en los gobiernos de Medina fueron contratados 2,300, es decir, un 57.5% de los 4 mil millones de dólares de obras de Odebrecht entre 2001 y 2014.

Se entiende, pues, que en medio de tanta confusión, de tantos puntos y contrapuntos, hasta un conceptualizador como Leonel ande por los nuevayores todo confundido y mal averiguao.