No podemos comparar a Rafael L. Trujillo Molina con Fidel A. Castro Ruz. Es cierto que fueron dos dictadores. Pero Fidel conquistó al mundo. Sus motivaciones fueron distintas.

La historia lo pondrá en el lugar que le corresponde. Tuvo que mantenerse por más de 50 años, a contrapelo de los Estados Unidos, que no lograron darle muerte pese a los tremendos esfuerzos por matarlo. Se ha informado de por lo menos 683 atentados que se generaron en los Estaos Unidos.

Y no pudieron llevarlo a la muerte. Se trata de casi setecientos atentados que nada tienen que ver con la democracia.

Sin embargo, creó una conciencia colectiva, que trascendió a Cuba y América. Fidel es reconocido por los izquierdistas, pero también por derechistas y gente que se ha mantenido alejada de esas denominaciones. Y murió tranquilamente en su propia cama.

Nuestras vidas pasarán sin que la historia haga un juicio correcto sobre su largo gobierno, pero vemos a distancia, en el futuro, el veredicto que dará, fuera de prejuicios ni de preferencias.