El autor es periodista. Reside en Monte Plata
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se ha caracterizado durante todos estos años de valerse de su mayoría mecánica en el Congreso Nacional para imponer su voluntad de manera abusiva y una muestra de ello lo constituye la escogencia sin consenso de los miembros de la nueva Junta Central Electoral (JCE).
Con su accionar los señores senadores del partido oficial demuestran su soberbia y prepotencia de no consensuar con la oposición política la escogencia de los hombres y mujeres que conformarán el organismo encargado de organizar y realizar las elecciones.
Sin lugar a dudas que para la escogencia de los nuevos miembros de la JCE debió respetarse el planteamiento que hacía la oposición política de que los integrantes de tribunal electoral fueran personas sin filiación partidista reconocida.
No, no se hizo así porque la intención era escoger a la carrera y de manera atropeyante a los miembros de la JCE pasando por debajo de la mesa a personas afines al partido de gobierno para mantener así la hegemonía en ese organismo.
Muchísimos hombres y mujeres de reconocida solvencia moral presentados a la comisión evaluadora en una actitud prepotente fueron obviados por los señores legisladores oficialistas como forma de burlarse una vez más del pueblo.
Pusieron de relajo a Monseñor Agripino Núñez Collado que había servido de mediador entre la oposición política y el sector oficial para escoger por consenso a los hombres y mujeres que conformarían la nueva Junta Central Electoral.
El hecho no es que sean objetables o no la mayoría de los hombres y mujeres escogidos para integrar la nueva JCE sino la forma en que fueron seleccionados sin el necesario consenso por el que abogaba la oposición política y la sociedad civil.