-Los esfuerzos -incluyendo testimonio bien difundido de Agripino- para persuadir al país de que Danilo no metió la cuchara en la conformación de las ternas...
-La habilidad, de mal augurio o al menos sospechosa con que dejaron la papa caliente en manos de Leonel y del comité políco, que comoquiera vuelve y da Palacio. Qué lejanos suenan aquellos días en que esa elección era postulada como única y exclusiva responsabilidad constitucional del augusto senado...
-La virulencia con que algunos atacaron la enumeración de nombres que la oposición no objetaba, que dice el PRM se hizo como forma de desmontar la tesis del PLD de que no existían personas apartidistas.
-El logro de la oposición de fijar la percepción de que el reparto partidario es negativo. De ahí el rechazo general a los preseleccionados Henry Mejía y Freddy Almonte.
-La necesidad de fomentar juegos ganar-ganar, en los que ganemos todos y no solo un sector...