Lic. César Fragoso

Aunque tengo el orgullo de haber nacido en un hermoso campito llamado El Valle, perteneciente a la provincia Hato Mayor, llevo la mayor parte de mi existencia residiendo en el  Distrito Nacional, ciudad en la que he desarrollado mi vida universitaria, profesional y política.

Yo recuerdo el Santo Domingo de antaño, desde los tiempos en que la 27 de febrero era solo de dos vías y no existían las grandes avenidas, ni los túneles y elevados.

Los edificios eran tan escasos, que el más alto de todos era el huacal. No había tapones. Los cines más visitados estaban en las avenidas Duarte, la 20 y la Mella.

Eran tiempos en los que diariamente de lunes a viernes, yo salía caminando desde la ferretería en la que trabaja, ubicada en la Duarte casi esquina Ovando, a depositar en el banco, cuya oficina estaba frente al mercado nuevo, el dinero de las ventas del día anterior.

Sí, aunque usted no lo crea, me iba caminando, con el dinero en una funda, y nunca pasó por mi mente la idea de la posibilidad de que me atracaran.

Esa ciudad romántica que ya es cosa del pasado, se ha convertido en una metrópoli que no tiene nada que envidiarle a la mayoría de las capitales de todos los países de América Latina y que puede compararse, en su crecimiento urbanístico, social y de transporte, con cualquier ciudad del mundo.

Nuestra Capital comenzó a crecer de manera vertiginosa en los gobiernos del Dr. Joaquín Balaguer, quien tuvo la iniciativa de construir las principales avenidas que hoy nos permiten movernos de un lugar a otro. La seguridad que sus gobiernos le dieron a la población, motivó el inicio de las construcciones en el sector privado y, con ello, el génesis del crecimiento vertical y horizontal de la ciudad.

El Dr. Leonel Fernández se encargó de convertir el Distrito Nacional en un punto de referencia de lo que es el desarrollo de una ciudad, con las construcciones de túneles, elevados y el metro.

Por su parte, el Lic. Danilo Medina, se encargó de continuar con las construcciones de importantes avenidas, pasos a desnivel, elevados, la continuación de las líneas del metro y el arreglo de la inmensa mayoría de todas las calles de los barrios capitalinos, por solo citar algunas cosas de su obra en nuestra ciudad capital.

Después de varios períodos consecutivos en los que el PLD estuvo al frente del Ayuntamiento del Distrito Nacional, en las recién pasadas elecciones, ganó la alcaldía de la capital, David Collado, quien fue el candidato del PRSC y del PRM, principales contendores del Lic. Danilo Medina.

Collado significa el más grande triunfo que tuvieron los que apostaron en contra de Medina.

Tener en sus manos el Gobierno de la capital del país, representa una importante cuota de poder; el manejo de grandes recursos económicos y la posibilidad de crear un espacio muy significativo para colocar a los miembros del PRSC y del PRM.

Siendo algo que pasará a la historia como la más grande necedad cometida por político alguno, al momento de escribir este artículo, ni el Lic. Luis Abinader, ni el Ing. Federico Antún (Quiqui), como presidentes del PRM y del PRSC, respectivamente, se han dignado a escribir una carta de felicitación o reconocimiento de su triunfo, al Lic. Danilo Medina, el Presidente más votado en toda la historia de la política democrática de la República Dominicana.

David Collado, el emprendedor, con su triunfo, pues fue por él que la gente votó, se convierte en el Líder más importante de la oposición y, con su visita al Palacio Nacional a reunirse con el Presidente Danilo Medina, no solo reconoce la victoria del PLD y las fuerzas aliadas, si no que silenció para siempre a Abinader y a Quiqui.

Ahora lo que resta, es que todos los que residimos en la Capital Primada de América, nos unamos al Alcalde Collado y al Presidente Medina, para que junto a ellos y a los demás funcionarios que tengan que ver con el ornato, la seguridad ciudadana, el transporte y el cuidado general de la ciudad, convirtamos esta metrópoli en nuestra tacita de cristal.