MANILA, Filipinas.El  presidente filipino Rodrigo Duterte ha iniciado una guerra contra la drogas y la delincuencia a nivel de “plata o plomo” como Pablo Escobar, pero sin la plata y con eso sí, mucho plomo. Todo el que se meta  a traficar con drogas en Filipinas tiene los días contados a partir de ahora.

Más de 2.000 personas han muerto, producto de la nueva campana contra el crimen y las drogas que ha impuesto el presidente Duterte, un abogado de 71 años,  quien tomo el poder en junio y está cumpliendo la campana que hizo durante la campaña  de acabar con los narcos.

La campana de Duterte no solo se lleva a los narcos sino también la muerte de adictos y pequeños vendedores de droga

Duterte  le dio luz verde a la Policia para matar a los sospechosos que opongan resistencia durante el arresto y motiva a la población a luchar junto a él  en el combate del crimen.

El efecto no se hizo esperar : más de la mitad de los homicidios son atribuibles a civiles y a bandas criminales.