Charles Fox dijo una vez: “Las aguas turbias se ven blancas cuando se estrellan contra las rocasâ€. Este extraño fenómeno es una perfecta imagen de lo que sucede cuando corazones dañados, enfermos, indiferentes y altivos se accidentan, por asà decirlo, con la verdad del evangelio de nuestro Señor Jesucristo, hijo y gloria de nuestro Padre Celestial.
No hay hombre en la faz de la tierra que tenga un verdadero encuentro con Él, cuya naturaleza no le sea cambiada extraordinariamente.
Cuando las corrientes contaminadas estallan furiosas, simultáneamente se unen con el oxÃgeno del aire; es asà como la luz se refleja en cada micro partÃcula tejiendo entre ellas la blanca pureza del encaje con que nos vestÃan nuestras abuelas. También Dios transforma asimismo nuestras miserias en misericordias.