Nota del editor: Juan Hernández es estratega republicano, fundador del Centro de Estudios Estados Unidos-México de la Universidad de Texas, autor de The New American Pioneers y analista polÃtico de CNN en Español.
Estamos ya en la recta final. A unas semanas de confirmar quiénes son los candidatos republicano y demócrata, nada ha logrado detener a Donald Trump. Ni sus más fuertes crÃticos y opositores han sido suficientes para evitar que obtenga la eventual candidatura. Como algún esperpento mitológico, entre más le pegan más crece. A estas alturas, quienes somos hispanos republicanos podemos barajar tres o cuatro alternativas.
En primer lugar, podrÃamos aceptar que ya ganó la candidatura, mostrar una rÃgida disciplina republicana y confiar con fe ciega en nuestro sistema democrático. Esta postura tendrÃa su base en nuestro interés de privilegiar el bien de la nación, mientras esperamos, con inocente ilusión, que Trump cobre sensatez y ofrezca un ejercicio polÃtico más moderado, menos antiinmigrante menos antimexicano, menos ... Trump.
En segundo término, podrÃamos sumarnos a las voces que le exigen moderar sus discursos y retractarse de sus insultos. PodrÃamos exigirle un cambio radical y, si lo hace, apoyarlo. Esta posición es posible, claro, pero es necesario más que un milagro para creer que en realidad vaya a suceder. Pedirle que sea más consistente con lo que representa el Partido Republicano, a un Donald Trump que sólo se representa a sà mismo, es tan iluso como su propósito de frenar la migración construyendo un muro (que, según él, pagarÃa México y... el expresidente de México, Vicente Fox).
La tercera opción, la más radical pero la que algunos piensan es la más adecuada para frenar a otro radical, es seguir con el mensaje invariable de #NeverTrump. El fuego se combate con fuego dicen y los Bush son el claro ejemplo de los muchos republicanos que están dispuestos a hacer cualquier cosa que frene la posibilidad de que Trump llegue a la Casa Blanca. Tercera opción: nunca Trump y punto.
No hay muchas opciones pero sà hay muchas voces. Una gran cantidad de republicanos están dispuestos a no acudir a la Convención Republicana, a votar por el Libertario Gary Johnson, a no votar o, inclusive votar por Hilary Clinton (¡aunque me dan escalofrÃos!). Algunos amigos desean poner en la mesa la opción "independiente," esperando un tipo de fenómeno Jaime RodrÃguez Calderón, conocido como el "Broncoâ€, el gobernador del estado mexicano de Nuevo León y primer independiente en ocupar ese cargo en un estado de México. Aunque antecedentes como los que dejaron Ross Perot y Ralph Nader nos permiten voltear hacia ese lado, no sé si será opción en Estados Unidos.
Sin lugar a dudas ninguna de las posibilidades que he planteado es en realidad aceptable: ni los republicanos hispanos estamos dispuestos a aceptar la candidatura de Trump, ni Donald Trump cederá ante ninguna exigencia de retractarse en sus absurdas posturas, ni quienes militamos en el partido republicano deseamos abandonar la bandera republicana. Asà que, esperamos, con voz clara y fuerte, sabiendo que esto no se acaba hasta que se acaba. Existe la posibilidad de que en estos momentos haya investigaciones en marcha que pudieran involucrar a Trump en acciones poco transparentes que podrÃan descalificarlo de la competencia. De Donald Trump no todo está dicho.
Pero, que quede claro, a estas alturas, si tuviéramos que optar, su servidor y la mayorÃa de los republicanos hispanos dirÃamos que: desde antes, ahora mismo y hasta el dÃa de la elección la postura es y será: Never Trump!