En el nombre de Tony y Abril, en nombre de los peñagomistas y en el mío propio, le damos la más calurosa bienvenida a este encuentro tan especial como el de hoy, cuando conmemoramos con dolor, el dieciocho aniversario de la partida de José Francisco Peña Gómez.
Por tal motivo considero importante recordar las últimas horas de su vida…
José Francisco PeÑa Gómez.
En un escenario como el de hoy, regresando al pasado, un 10 mayo de 1998, a solo 6 días de celebrarse las elecciones,
Peña seguía con atención -minuto a minuto- el desarrollo de la campaña.
Su rostro se iluminaba con una gran sonrisa al ver las encuestas y las proyecciones de las 32 provincias. Sin embargo, Baní aparecía con dificultades y pidió que se organizara una visita de inmediato a la provincia Peravía.
El 9 de mayo me expresó: voy a sellar el triunfo de Baní…
Y fue allí donde pronunció su último discurso…
Peña “selló el triunfo de Bani”…
El domingo 10 estábamos en la capital y él decidió ir a Cambita a tomar aire fresco…
Se presentaba un día muy agitado, como es lo usual en un domingo de campaña…
Sólo pensábamos en que las elecciones estaban al doblar la esquina.
Yo sabía que Peña estaba muy débil, pero su mente estaba tan lúcida y alerta, que era imposible apreciar sus posibilidades de vida…
Quizás la rutina política había desconectado todos mis sensores y alarmas o simplemente creía que Peña era inmortal…
En horas de la tarde me manda a la caravana de San Cristóbal. En ese momento ni él ni yo sospechamos que sólo le quedaban 10 horas de vida…
Al finalizar la exitosa caravana, a mi regreso, él me llama y me dice que pase al cierre de campaña de la capital…
Ya al retornar a la casa, lo encuentro en la misma mecedora que lo dejé, pero lo noto muy agitado…
Sin embargo no dejaba de impartir órdenes…
Me pidió que diera las instrucciones para que el spot de “Yo los perdono” comenzara a salir a partir de las diez de la noche por la televisión…
Cerca de las 9:30 hizo que lo ayudara a acostarse…
En ese momento solo le quedaban 30 minutos de vida.
Su doctor Frank Joseph Thomen me dice que lo traslademos a la clínica. Peña estuvo de acuerdo, pero expresó el deseo de conversar con Hatuey y otros dirigentes con los cuales no pudimos comunicarnos…
Los acontecimientos parecían moverse en cámara lenta…
A las diez de la noche, ayudé a Peña pasando mi brazo por su espalda… él me miró con una mirada profunda y con una sonrisa me dijo “ay Peguita”…
José Francisco Peña Gómez nos dejó y fue a morar entre los grandes escogidos por la historia.
A esa misma hora suena el teléfono y era de la casa del Dr. Joaquin Balaguer para darle una cita a las diez de la mañana del lunes donde le anunciaría su apoyo a la sindicatura.
Es en ese mismo momento comienzan en la televisión a pasar el spot “Yo los perdono”…
Ese 10 de mayo a las 10 de la noche el PRD y el país llora la pérdida de ese gran hombre.
Regresando al presente, en un escenario como el de hoy, a 5 días de las elecciones al igual que ayer, solo quiero destacar los valores de Peña.
Peña fue la representación ferviente del compromiso por los cambios revolucionarios y las transformaciones sociales…
Conquistó espacios de libertad con el magnetismo de su palabra, con su fuerza carismática y sus sabias orientaciones.
Hoy el compañero Miguel le dió vigencia a sus ideales y a sus sueños, haciendo una alianza programática y electoral con el Presidente Medina que permitirá que las esperanzas y sueños del Gobierno Compartido puedan ser una realidad.
Y que todos los perredeistas seamos parte del compromiso, y que nunca, nunca podamos olvidarnos de su lema: primero la gente !.
Deseo terminar con una frase de Peña, que dice lo siguiente: ¨El amor debe ser el motor de los buenos conductores del pueblo, El amor al pueblo y el amor a la libertad¨
(Palabras de Peggy Cabral en el espectáculo “Peña vive”, montado por el PRD la noche del martes último en el auditorio de Telemicro canal 5).