(CNN) - Los primeros transbordadores con cientos de refugiados abandonaron las costas de Grecia dirigiéndose a Turquía en virtud de un nuevo y controvertido acuerdo con la UE.

Tres barcos partieron de la isla griega de Lesbos en las primeras horas de la mañana del lunes, camino al puerto turco de Dikili. El traslado de los refugiados se llevó a cabo sin incidentes, pese a los gritos de algunos manifestantes y la presencia policial.

Hasta el momento, las autoridades se mantienen herméticas sobre el proceso. No se sabe mucho acerca de las personas que suben a estos barcos -la forma en que fueron elegidas o sus nacionalidades-, pero de acuerdo con un funcionario de la ONU, se espera que cada barco lleve a 125 migrantes.

CNN no vio a ninguna mujer o niños, solo los hombres en los barcos.

Polémico acuerdo

El controvertido acuerdo fue alcanzado a principios de este mes, mientras Europa lucha con la afluencia de más de 1 millón de personas en sus fronteras. Es el mayor número de refugiados, muchos desplazados por la guerra civil de Siria, en la región desde la Segunda Guerra Mundial. Todavía resulta insignificante en comparación con los más de 2,7 millones registrados solo en Turquía.

Bajo los términos del nuevo acuerdo, todos los migrantes y refugiados que cruzan ilegalmente a Grecia por mar desde el 20 de marzo serán enviados de vuelta a Turquía. Por cada refugiado reinstalado en Turquía, Europa acogerá a otro desde ese país.

Pero el éxito del acuerdo para detener la ola de refugiados en la UE aún está por ver, y es probable que cambie las rutas de migración. El bloqueo en Grecia se produjo después de que su vecino Macedonia empezó a restringir el acceso de los refugiados. Las nuevas reglas pueden desviar a las miles de personas que huyen de sus países de origen más hacia el oeste, a países como Italia.

Amnistía condena el acuerdo

El viernes, un informe publicado por Amnistía Internacional condenó el acuerdo entre la UE y dijo que Turquía ha estado enviando a la fuerza a los refugiados de regreso a Siria, una violación del derecho internacional.

El informe encontró muchos casos de retornos a gran escala desde la provincia turca de Hatay, y lo llamó un "secreto a voces en la región".

"En su desesperación para sellar sus fronteras, los líderes de la UE han ignorado deliberadamente el más simple de los hechos: Turquía no es un país seguro para los refugiados sirios", dijo John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.