Hoy mi mente tuvo el privilegio y el placer de deleitarse con un regio articulo sobre el ‘ciclón’ LGBT que arrasa con la República Dominicana. Aunque mis niveles de tolerancia por todas las nimiedades que veo en la red en el día a día suele ser bastante alto, el leer este articulo resultó ser la gota que derramó el vaso de toda la hipocresía que puedo aguantar (en especial proveniente de políticos que a falta de una propuesta real de gobierno, utilizan los ataques contra una minoría marginada para ganar tracción en los medios).

Pues bien, para el escritor de dicho artículo, como para tantos otros opinadores de profesión y defensores de la moral dominicana a tiempo completo, las actividades del embajador Norteamericano Wally Brewster constituyen una ofensa letal a la soberanía del país. Nunca antes una figura pública ha desatado tan repentina y ferozmente un llamado a ‘PROTEGER LOS VALORES CRISTIANOS’. Y esto sí que es de notarse, ya que una respuesta similar de estos defensores de la moral no se ha producido ante otros acontecimientos que en mi humilde opinión, presentan una mayor amenaza a dichos ‘VALORES CRISTIANOS’.

Acaso estos defensores de la moral escribieron cartas manifestando similar indignación ante el centenar de feminicidios que ocurren en el país? O será que estos hechos trágicos constituyen un reflejo de los ‘VALORES CRISTIANOS’ con los que el embajador y su esposo vienen a acabar?

Donde están los artículos de estos defensores de la moral denunciando la forma casi obscena en que las mujeres son presentadas, tanto en los programas de televisión local como en las canciones de artistas ‘urbanos’? O quizás la degradación sistemática de la mujer no entra tanto en conflicto con nuestros ‘VALORES CRISTIANOS’ como el hecho de que dos hombres se amen y decidan pasar el resto de sus vidas juntos.

Donde están los artículos de estos defensores de la moral quejándose de que el hecho de que un legislador aparezca en televisión nacional hablando de su ‘segunda base’ constituya un mal ejemplo para las niñas y niños dominicanos? Tal vez admitir a tener varias bases no corrompe nuestros ‘VALORES CRISTIANOS’, siempre y cuando dichas bases sean del sexo opuesto.

Y, lo que nunca ha dejado de intrigarme, donde estaban las voces de estos defensores de la moral cuando se destapó el caso del nuncio Wesolowski? O cuando el mismo Cardenal que debería ser la personificacion de dichos ‘VALORES CRISTIANOS’ decidió permanecer callado ante todo el asunto?

En fin, todo esta ‘indignación’ y espectáculo no es mas que hipocresía, pura y simple. Una hipocresía que proviene de ciertos sectores de la sociedad que quieren enmascarar su arcaísmo como conservadurismo. Ciertos sectores que se aferran a muerte al hecho de que la Constitución dice que el matrimonio es ‘entre un hombre y una mujer’, ya que como todos sabemos, la Constitución Dominicana es un documento sagrado que solo ha sido modificado 39 veces. Estos son los mismos sectores que en el año 2016, justifican la marginalización y hasta la posible violación de los derechos humanos de un segmento de la populación Dominicana.

Pero bien, de cierta forma era de esperarse, entre otras razones debido a la crisis de educación que sumerge al país. Aún así, no soy la primera en notar que existen bastantes paralelos entre el movimiento por los derechos LGBT y el movimiento por los derechos de la mujer, o el movimiento por los derechos civiles es Estados Unidos. En todos estos casos, existían ciertas creencias sociales que reforzaban las relaciones existentes de poder. Una de estas creencias era, por ejemplo, que las mujeres no ‘tenían lugar’ en el dominio político, ya que su deber ‘natural’ era permanecer cuidando el hogar, y por lo tanto estaban ‘incapacitadas intelectualmente ‘de poder votar. Otra de estas creencias era que las personas de raza blanca y las personas de raza negra no podían mezclarse, y esto se manifestaba, por ejemplo, con reglas que estipulaban que los negros solo se podían sentar en la parte trasera de los autobuses, o con la prohibición de los matrimonios inter-raciales.

Y sin embargo, hoy pensamos en esas prácticas y esas creencias y nos parecen ridículas. Porque lo son. Pero en algún momento fueron disfrazadas como ‘lo moral’, ‘lo cristiano’, o ‘lo correcto’.

Y lo mismo está pasando y seguirá pasando con el movimiento LGBT.

Cuando los políticos, los ‘religiosos’, y los sin oficio de nuestro país dejen su campaña de miedo, de estereotipos, y de creencias sin fundamento científico alguno, miraremos al día en el cual tantos se indignaron porque Obama decidió mandar a un embajador abiertamente gay a la República Dominicana.

Ahora sólo falta decidir que tan rápido nos colocaremos en el lado correcto de la historia.