José C Novas
JANUARY 20, 2013
LILIS NO VIAJÓ NUNCA A NY Y BOSTON, PORQUE AHà SERÃA UN NEGRO
En una entrevista hecha al dictador Ulises Heureaux, un mes antes de caer asesinado en 1899, la periodista norteamericana Frances L. Wills de la revista “National Magazineâ€, le preguntó a Lilis:¿Porqué no viaja a Estados Unidos, paÃs del que usted recibe tanta asistencia económica en forma de préstamos? La respuesta del dictador fue esta descarga: “AquÃ, yo lo soy todo, soy general del ejército y Presidente de la República, en New York o Boston, serÃa un negroâ€.
Lilis, era hombre suspicaz, que ponÃa siempre una ráfaga a las respuestas para quienes lo abordaran en forma creyera impropia o maliciosa; como mandatario el general Heureaux no fue dado a salir en viajes al exterior, el paÃs que más visitó mientras era Presidente fue Haiti.
Sin embargo, hubo salidas del dictador que pueden catalogarse de sorpresivas y apresuradas. En una de ellas fue a la isla Gran Inagua a bordo de un buque de guerra, era el 4 de Junio de 1897, llegó hasta la ciudad de Mathew Town, al enterarse que allà habÃan detenido a Juan Isidro Jimenes, lÃder de un conato de invasión ocurrido dos dÃas antes por la ciudad de Montecristi, que fue sofocado en cuestión de horas.
En Gran Inagua, isla bajo dominio ingles, el dictador alborotó la prensa, dio detalles sobre los sucesos de Montecristi, denunció que Juan Isidro Jimenes, unido al gobierno de Estados Unidos estaban detrás de la rebelión Dijo que de hecho “era un atentado contra la paz de la Repúblicaâ€. El general Heureaux afirmó que habÃa instruido al canciller dominicano Enrique Henriquez, para que cursara demanda legal en un tribunal internacional a nombre de su gobierno.
Tras el ruido mediático en Mathew Town, Lilis regresó al paÃs y redobló la represión contra sus adversarios, sabÃa que el final podrÃa llegar en cualquier momento. Otro viaje del dictador que tomó por sorpresa los dominicanos, fue el 27 de octubre del mismo año, motivado por los hechos antes señalados; en la ocasión, el dictador viajó a la ciudad de Nassau, en las Bahamas, a la cabeza de una delegación integrada por él, Manuel de Jesús Galván y el cónsul en Estados Unidos Alejandro Woss y Gil, fueron a testificar en el litigio internacional generado por la invasión del Fanita.
Hubo en Nassau un gran despliegue periodÃstico, la prensa de Estados Unidos se volcó en atención sobre la demanda, ya que el dictador era muy conocido, alli le llamaban el “Napoleon del Sur†por sus actuaciones en la Guerra de los Seis Años; Lilis acusaba a Estados Unidos de ser cómplice de Juan Isidro Jimenes junto a sectores financieros de Wall Street en la invasión; al final se impuso una sugerencia del Presidente William McKinnley, que sirvió de alfombra a un acuerdo entre las partes involucradas.
El pacto de Nassau puso fin al diferendo, en apariencia se llegó a un entendido, lo que no se pudo evitar fue que el dictador Heureaux y el Presidente McKinnley terminaran en coincidencias terribles: ambos murieron con el pecho atravesado por las balas, bañados en su propia sangre, y los dos cayeron una tarde a eso de las 4:30.