(CNN Español) – Francisco fue a la Catedral Metropolitana para reunirse bajo sus monumentales cúpulas con los obispos de México.
Fue la segunda actividad del primer día de su visita apostólica al país y el papa la aprovechó para hablar con claridad y firmeza a los jerarcas de la Iglesia católica mexicana.
Después del encuentro con autoridades, miembros de la sociedad civil y del cuerpo diplomático mexicanos, Francisco subió una vez más al papamóvil. Salió de Palacio Nacional – al que había entrado por primera vez un papa – y se enfiló a la Catedral Metropolitana.
El vehículo avanzó los pocos metros que separan las sedes de la Presidencia y la de la Arquidiócesis de México.
Dentro de la Catedral lo esperaban los representantes del Episcopado Mexicano.
Ante la curia del país, el papa los conminó a que sean obispos de mirada limpia y alma transparente.
Fue un mensaje largo, de casi 50 minutos, en el que incluso el pontífice tuvo que pedir agua a sus asistentes porque se le secaba la boca.
A sus hermanos de la iglesia mexicana, les pidió trabajo y cercanía con los fieles, comunión y unidad entre ellos, gentileza hacia los indígenas y honestidad.
"No le tengan miedo a la transparencia. La iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad. No se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa", enfatizó el papa.