El gobierno se inflige golpes que nadie se explica y que suelen salirle caro.
El último, que para muchos no le es atribuible, pero que se asume como propio, porque es auspiciador, es el premio Internacional Pedro Henríquez Ureña 2016 otorgado a Mario Vargas Llosa por el Ministerio de Cultura, que dijo fue decisión libérrima del jurado, y en nada incidió.
Ayer precisamente dos de los miembros del jurado defendieron su decisión, luego de que dos del gobierno lo atacaron frontalmente. El vocero de la Presidencia Marchena lo vio como una vaina que les echaron al gobierno y el secretario Montalvo lo consideró inapropiado.
Ese faul se le pega al gobierno. ¿Cómo no se previó?