La Habana, Cuba.- El pueblo cubano ha logrado conformar un buen capital humano mediante la preparación académica de sus habitantes, pero a pesar de todo eso, un 70% de su actual población ha vivido bajo un bloqueo o embargo económico de los Estados Unidos, haciendo muy precaria su situación económica, y quienes trabajan en ese país, reciben un promedio de 25 dólares cada mes.
El bloqueo fue impuesto en el 1961, tras el triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro en el 1959, pero luego de que el 17 de diciembre 2014, los presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro, acordaron mejorar las relaciones Políticas, Sociales y Económicas entre ambos países, abre la esperanza de que los cubanos puedan transitar por una mejor situación de vida
UNA PARTE DE LA HISTORIA SOBRE EL BLOQUEO O EMBARGO
El embargo comercial, económico y financiero de Estados Unidos en contra de Cuba, también conocido como el bloqueo, fue impuesto en octubre de 1960, como respuesta a las expropiaciones por parte del gobierno revolucionario de la República de Cuba de propiedades de ciudadanos y compañías estadounidenses en la isla tras la Revolución cubana.
Aunque inicialmente excluía alimentación y medicinas, en febrero de 1962 Estados Unidos recrudeció las medidas y el embargo llegó a ser casi total.
En 1992, el embargo adquirió el carácter de ley con el propósito de mantener las sanciones contra la República de Cuba.
Según lo recogido en el Cuban Democracy Act estas sanciones continuarían mientras el gobierno se negara a dar pasos hacia “la democratización y mostrara más respeto hacia los derechos humanos”.
Luego, en 1996, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley llamada Helms-Burton Act.
De esta forma se eliminó la posibilidad de hacer negocios dentro de la isla o con el gobierno de Cuba por parte de los ciudadanos estadounidenses.
También quedaron impuestas restricciones sobre el otorgamiento de ayudas públicas o privadas a cualquier sucesor del Gobierno de La Habana hasta que por lo menos ciertos reclamos contra el gobierno de Cuba quedaran aclarados.
En 1999, el presidente Bill Clinton amplió el embargo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores a 700 millones de dólares anuales, siendo por ello la primera ley transnacional en el mundo.
No obstante en el 2000 el mismo Clinton autorizó la venta de ciertos productos humanitarios a Cuba.
Durante décadas la política de embargo económico ha sido defendida por sectores del exilio cubano, cuyos votos han sido cruciales en el estado de la Florida.
Estos sectores del exilio han influido en varios políticos que han terminado adoptando puntos de vista similares.
También la postura de estos cubanos-estadounidenses ha generado oposiciones dentro de líderes estadounidenses en el sector de los negocios, cuyos intereses financieros hacen énfasis en el argumento de que el libre comercio sería bueno tanto para Cuba como para Estados Unidos.
El embargo comercial hacia Cuba es el más prolongado que se conoce en la historia moderna.
Ha sido condenado 23 veces por las Naciones Unidas, porque argumentan que es un lastre para la economía cubana.
El embargo en la última votación, el 28 de octubre de 2015, con la abrumadora cantidad de 191 votos a favor y sólo dos en contra –Estados Unidos e Israel–, el máximo órgano de debate de Naciones Unidas reafirmó, entre otros principios, la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en asuntos internos, y la libertad de comercio y navegación internacionales.
El 17 de diciembre de 2014, los presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro, acordaron mejorar las relaciones Políticas, Sociales y Económicas entre ambos países y comienza el inicio del levantamiento del bloqueo a Cuba por parte de Estados Unidos.
A pesar del bloqueo, Estados Unidos está entre los cinco principales socios comerciales de Cuba (el 6.6% de las importaciones llegan desde EE.UU) y es además el primer suministrador de productos agrícolas de Cuba.
EE.UU suministra el 96% del arroz y el 70% de los productos de carne avícola.
Otras importaciones a gran escala provenientes de EE.UU son el trigo, el maíz, la soya y sus derivados.
Actualmente los principales competidores de EE.UU. son la Unión Europea, segundo mayor exportador de productos agrícolas hacia Cuba, seguida por Brasil, Argentina, y Canadá.
En total, Cuba importa alrededor de mil millones de dólares.
No obstante, el comercio entre Cuba y Estados Unidos está sujeto a regulaciones y se produce bajo ciertas condiciones.
Por ejemplo, Cuba tiene que pagar en efectivo y al contado todos los productos que importa desde EE.UU, ya que este no le concede ningún tipo de crédito financiero al gobierno de Cuba.
La cercanía geográfica de Cuba y Estados Unidos propició la formación histórica de lazos políticos, económicos y sociales.
A pesar de su pasado como colonia española, la isla desarrolló importantes vínculos con su vecino del norte, los que se estrecharon después de diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París, con el cual quedaba finalizada la Guerra Hispano-estadounidense.
Con la firma del Tratado de París, Puerto Rico, Filipinas y Guam pasaban a ser territorio estadounidense, en cambio Cuba no.
Las negociaciones entre EE.UU y España con relación a Cuba fueron muy delicadas y se prolongaron durante casi un mes.
Por un lado España estaba ansiosa de ceder a Cuba junto con su deuda de cuatrocientos millones de dólares. Por el otro lado a EE.UU. se le hacía imposible aceptar la isla con semejantes obligaciones económicas mientras que otras condiciones de difícil aceptación por España.
Entonces la delegación española amenazó con suspender las negociaciones y seguir con la guerra, pero EE.UU. no cedió en su posición. La negociación concluyó con el acuerdo de que Estados Unidos estaría a cargo de Cuba durante cuatro años, después el gobierno de la isla pasaría a los propios cubanos y la responsabilidad de la deuda recaería sobre España.
De este modo la presencia de EE.UU. en Cuba sería del 1898 al 1902.
Adicionalmente, se pactó que Estados Unidos se reservaría el derecho de intervención militar en el país en caso de que surgieran nuevos conflictos internos.
También quedaba establecido el arrendamiento del territorio que ocupa la base militar de Guantánamo, ahora ya ocupada ilegalmente por EEUU. Inicialmente estas medidas tenían el fin de "pacificar el país y proteger las inversiones estadounidenses".
Otras fuentes opinan que la intención era convertir a Cuba en una "colonia autogobernada".
En esos años, Estados Unidos estableció ciertas estructuras necesarias para la castigada sociedad cubana como la imposición de la enmienda Platt redactada por EEUU a la naciente constitución cubana, la Guardia rural, un sistema sanitario, proyectos de obras viales, implementación de un sistema educativo.
Estos proyectos fueron financiados por el propio tesoro cubano.
En el ámbito económico, las inversiones estadounidenses, tan comunes en Latinoamérica, fueron claves en la producción de azúcar y tabaco, que eran luego exportados a Estados Unidos.
El turismo estadounidense fue también sustancial, y las facilidades para exportar a los Estados Unidos crearon importantes vínculos comerciales.
Cuando la revolución cubana derrotó al gobierno del dictador Fulgencio Batista, Fidel Castro llegó al poder.
A pesar de que el gobierno estadounidense reconoció el gobierno revolucionario inicialmente, las relaciones entre ambos países se deterioraron cuando el nuevo gobierno cubano decretó la Primera Ley de Reforma Agraria de Cuba el 17 de mayo de 1959.
La Ley de Reforma Agrícola dio comienzo a las expropiaciones de las grandes propiedades agrícolas, muchas pertenecientes a empresas estadounidenses.
La compensación, en bonos a veinte años con un interés del 4,5% sobre la base imponible, fue vista como inadecuada, y rechazada por Estados Unidos.
Además, el gobierno de los Estados Unidos estaba preocupado por el sesgo pro-soviético de su vecino, adentrada ya la Guerra Fría.
Durante la crisis entre los gobiernos se produjo una escalada de medidas económicas: a cada nacionalización cubana, los Estados Unidos respondían con nuevas contramedidas, como la prohibición de toda exportación a Cuba el 19 de octubre de 1960.
EMBARGO
Ya existía un embargo armamentístico por parte de EE.UU sobre Cuba desde marzo de 1958 cuando la guerra entre Batista y los revolucionarios de Castro comenzó.
En julio de 1960, en respuesta a las nacionalizaciones EE.UU redujo la cuota de azúcar cubano a 700.000 toneladas.
Al mismo tiempo la URSS accedió a comprar el resto del azúcar en su lugar, mientras el gobierno de Castro continuaba con las expropiaciones.
El presidente Dwight D. Eisenhower impuso el 19 de octubre de 1960 un embargo parcial y rompió las relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961.
La Unión Soviética, en cambio, ofreció a Cuba precios preferentes para las exportaciones cubanas, especialmente para el azúcar, y vendió a Cuba petróleo a precios preferentes.
En abril de 1961 Kennedy aprobó la invasión militar de Cuba en Playa Girón, siendo derrotados en 72 horas por el ejército y las milicias de Cuba, durante tal invasión Cuba decretó su revolución como socialista.
En respuesta este alineamiento de Cuba con el bando soviético en la Guerra Fría, el presidente John F. Kennedy estableció un programa suave para terminar con la revolución en Cuba que creaba la Alianza para el Progreso, el Banco Interamericano para el Desarrollo y los Cuerpos de Paz, además amplió las medidas tomadas por Eisenhower mediante una orden ejecutiva, ampliando las restricciones comerciales el 7 de febrero y de nuevo el 23 de marzo de 1962.
Durante la posterior Crisis de los misiles de Cuba Kennedy implantó restricciones en los viajes a Cuba el 8 de febrero de 1963, y se emitió las Regulaciones para el Control de los Recursos Cubanos (Cuban Assets Control Regulations en inglés) el 8 de julio de ese mismo año, bajo el Ley de Comercio con el Enemigo como respuesta al hospedaje de misiles en Cuba.
Bajo esas medidas, los activos cubanos en Estados Unidos fueron congelados e inclusive el pago del arrendamiento de EEUU a Cuba por la base militar de Guantánamo ha sido embargado y permanece en "custodia" de un juez de EEUU que ha dispuesto de esos fondos como si fueran propiedad de EEUU.
La Organización de Estados Americanos impuso sanciones multilaterales a Cuba el 26 de julio de 1964, que fueron levantadas el 29 de julio de 1975.
Las restricciones para los ciudadanos estadounidenses en los viajes a Cuba se suspendieron el 19 de marzo de 1979; dado que el presidente Jimmy
Carter se negó a renovar la regulación, que debía ser renovada cada seis meses.
Las restricciones para el gasto de dólares en Cuba fueron también reducidas.
El presidente Ronald Reagan reinstauró el embargo comercial el 19 de abril de 1982.
Esta ha sido modificada hasta convertirse en la normativa actual sobre los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba, siendo Regulaciones para el Control de los Recursos Cubanos, 31 C.F.R. parte 515.
Hoy día las leyes no prohíben a los ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba per se, pero hace ilegal el realizar transacciones (gastar dinero, recibir regalos) en la mayoría de los casos sin permiso del gobierno estadounidense a través de la Oficina de Control de Recursos Extranjeros (licencia).
El embargo fue reforzado en octubre de 1992 por la Ley de Democracia Cubana (popularmente la ley Torricelli) y en 1996 por la «Ley para la Libertad Cubana y la Solidaridad Democrática» (Ley Helms-Burton).
La misma planteaba entre otros muchos artículos que las filiales estadounidense en terceros países no podían establecer ningún tipo de relación comercial con Cuba.
Mientras Estados Unidos ha buscado normalizar sus relaciones comerciales con otros estados comunistas, como China o Vietnam, la existencia de un fuerte lobby, mayoritariamente conservador, formado por exiliados cubanos, principalmente asentados en Florida ha dificultado un acercamiento a Cuba, especialmente por la influencia de los exiliados en un estado políticamente estratégico como Florida.
Ni el Partido Demócrata de los Estados Unidos ni el Republicano han propuesto ningún cambio de relevancia (aunque el Partido Republicano ha sido tradicionalmente más favorable a aplicar "mano dura").
El título tercero de la Ley por la Solidaridad con la Libertad y la Democracia en Cuba (también conocida como ley Helms Burton) establece que cualquier compañía no estadounidense en "conocido tráfico con propiedades de ciudadanos estadounidenses en Cuba confiscadas sin compensación" puede ser sujeto de un litigio que le puede impedir entrar en los Estados Unidos.
Esta restricción se extiende al ámbito marítimo: los barcos atracados en Cuba no pueden entrar en Estados Unidos en un plazo de seis meses.
No obstante, es importante tener en cuenta que el título tercero de esta ley incluye un mecanismo por el cual su aplicación puede ser suspendida por el presidente.
Esta suspensión debe ser renovada cada seis meses y esto es tradicionalmente lo que ha ocurrido.
La suspensión fue renovada por última vez el 17 de julio de 2006, por lo tanto se mantendrá activa, por lo menos, en los seis meses siguientes a esa fecha.
En 1999, el presidente Bill Clinton amplió el embargo comercial prohibiendo a las filiales extranjeras de compañías estadounidenses comerciar con Cuba por valores superiores 700 millones de dólares anuales.
En respuesta a la presión de los agricultores estadounidenses, el embargo fue relajado por Ley de Reforma de Sanciones y Mejora de las exportaciones, que fue aprobada por el Congreso de los Estados Unidos en octubre de 2000 y firmada por el presidente Clinton.
La moderación del embargo permitió la venta de bienes agrícolas y medicinas por razones humanitarias.
A pesar del inicial rechazo cubano, que vio en ello una maniobra política de los Estados Unidos, Fidel Castro aceptó la medida tras el huracán Michelle en noviembre de 2001, continuando desde entonces.
Ante la creciente demanda de productos cubanos, legisladores partidarios del libre comercio, nombrados por los estados del Oeste y las grandes llanuras centrales (con fuerte influencia agrícola) han intentado desde 2000 suavizar o eliminar el embargo.
Cuatro veces desde entonces, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ha apoyado levantar las restricciones al viaje, siendo apoyada en 2003 por primera vez por el Senado.
Sin embargo, el presidente George W. Bush, vetó el proyecto de ley.
Enfrentado a un veto, el Congreso abandonó su intento de eliminar las restricciones de viaje.
Sin embargo, dichas restricciones son fáciles de evitar: basta viajar desde un tercer país (Canadá, México), dado que las autoridades cubanas no sellan pasaportes.
Esto está penado legalmente en Estados Unidos, pero rara vez se persigue.
En el año 2004, la administración de George W. Bush aplicó un nuevo paquete de medidas dentro de la llamada Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre.
Dentro de la gran gama de medidas tomadas, se limitan los viajes y envíos de remesas a solo los familiares cercanos (padres, abuelos, hijos, hermanos), además de alargar la espera para viajar a Cuba a tres años.
Este plan arrecia la aplicación de las leyes Torricelli y Helms-Burton. Fue actualizado en el año 2006 con el objetivo de restringir aún más los viajes de los estadounidenses a Cuba con pena de cárcel o grandes multas (hasta de un millón de dólares); aparte de crear instituciones para perseguir las exportaciones cubanas de níquel y su utilización en la industria de terceros países, ron y tabaco, así también como las transacciones que Cuba pudiese realizar en dólares.
IMPACTO DEL EMBARGO
El gobierno cubano estima que el impacto total del embargo en la economía de la isla es de 90 000 millones de dólares,19 incluyendo la pérdida de ganancias por exportaciones, los mayores costes de importaciones, las limitaciones en el crecimiento de la economía, y los daños sociales.
La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos estima que las pérdidas en exportaciones estadounidenses suponen 1,200 millones de dólares anuales.