Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artÃculo son exclusivas del autor.
(CNN Español) - A Pablo Escobar lo perdió su amor por la familia. A 'El Chapo', su vanidad: querÃa una pelÃcula sobre su vida.
En Buenos Aires, hace tres años, el hijo de Escobar me dijo que la última llamada telefónica que su padre le hizo, y por la que dieron con él, fue su despedida; que le pedÃa que cortara y Escobar seguÃa hablando, como si nada.
Que 'El Chapo' haya caÃdo en su propia trampa era lo que esperaban muchos porque a fin de cuentas 'El Chapo' es sobre todo un pobre diablo llamado JoaquÃn Guzmán Loera: un sujeto diminuto de alma, diminuto de espÃritu, incapaz, como explicaba en CNN un experto, de mirar más allá de su ombligo y de superar su circunstancia.
Mil millones de dólares no engrandecen ni dignifican a nadie. Por eso me cuesta entender por qué los narcos resultan tan seductores incluso a quienes podrÃan terminar siendo sus vÃctimas. No me sumaré al coro que pide la cabeza de Kate del Castillo. Cualquiera que como ella, que le sugirió hace unos años a 'El Chapo' que traficara con amor, puede perder el norte.
Tampoco voy a arremeter contra Sean Penn, que en este mundo cada quien tiene los amigos que quiere y punto. Pero ojo, lo suyo para la revista Rolling Stone no es una entrevista. Hay demasiada empatÃa, hay una admiración difÃcilmente disimulada que a mà me indigna por todos los periodistas que han muerto en México vÃctimas del narco, por los 43 chicos de Ayotzinapa que vagan como ángeles enfurecidos en un limbo ominoso, por todo ese miedo y esa resignación que se han instalado en la sociedad mexicana como costra de retrete.
Hubiera preferido escribir de David Bowie o de Messi que le arrebató a Ronaldo el balón de oro.