En medio de un gran dolor entre familiares, amigos y allegados fueron sepultados ayer en el cementerio Cristo Redentor, los restos de la pianista, exdirectora artística del Teatro Nacional y profesora Aída Bonnelly de Díaz, luego de padecer por más de cuatro quebrantos de salud que la mantenían en cama. 

Bonnelly de Díaz, quien ha sido calificada como gloria del arte de República Dominicana, murió  a las 4:00 a.m. de ayer en la residencia de su hija Victoria Díaz, luego de sufrir un ataque cerebral. Tenía 87 años de edad. Sus restos fueron velados en la funeraria Blandino de la Abraham Lincoln.

Le sobreviven sus hijos Victoria y Virgilio Díaz Bonnelly y sus nietos Daniel y Diego Díaz Arambilete; su hermana Ydelissa Bonnelly viuda Calventi, quien junto a su hijo Vinicio Calventi expresó el pesar de la familia por la partida de Aida a quien calificaron como un ser sin igual, culta, llena de atención y buenos tratos para sus semejantes.

Afirman que “con su muerte termina una época de personas grandes instruidas, decentes en el arte. Fue una gran artista del piano, una gran maestra, impulsora de la cultura dominicana desde las posiciones que le tocó desempeñar en su vida profesional y personal”.

Estuvo casada con el fallecido escritor Virgilio Grullón Fue directora del Teatro Nacional. Nació el dos de mayo de 1926, en Santiago. Tomó clases de piano hasta 1945 con la profesora germano-cubana Manuela Jiménez, en Santo Domingo. En 1949 fue diplomada en Juilliard School of Music, de Nueva York, mención piano. También cursó estudios en París, Francia, y en otros centros