Medio siglo del derrocamiento de Juan Bosch exige repasar profundamente la estafa golpista y de sucesivos gobiernos cuyo denominador común ha sido la corrupción.
La asonada cÃvico-militar cercenó el experimento democrático sietemesino y la recién nacida Constitución de 1963.
Cualquier peledeÃsta que se respete y se sienta heredero moral de Bosch debe predicar la deshonestidad que implica enriquecerse a costillas del dinero público, o agenciarse altos sueldos y poder de maniobra para ser millonario, con el disfrute de plena impunidad.
Con 113 palabras Bosch definió un legado ético que contrasta abismalmente con la práctica inmoral del PLD durante más de una década de gobierno.
Recientemente, en una tertulia semanal emergió el tema de ese contraste entre las 113 palabras de Bosch y los millonarios del PLD, que superan los 113 según cálculos conservadores.

Como la ostentación delata a los millonarios, por sus propiedades y gustos los conoceréis.
El detector callejero del millonario tiene expresiones sintetizadas en el merengue “El Funcionario†de Wilfrido Vargas, popularizando la identificación, sin restarle solemnidad.
En los gobiernos de la OTAN morada el funcionario o legislador “coge aquÃ, coge alláâ€Ã–“Porque pensó que era una pensión que le dejó su papáâ€.
“Un milloncito pa’ sus hijitos y dos millones pa’ su mujer, un negocito pal’ sobrinito. Cuatro Mercedes pa’ sus placeres. Seis camionetas pa’ su finquita... Y el funcionario ya es un accionistaâ€.
“Tiene tienda... avioneta, yate... Una industria aquà y un hotel alláâ€.
La motivación ha sido “E’ palante que vamosâ€. Y por eso, “el funcionario tiene un almacén, tiene un cine y también tiene canales de radio y televisiónâ€.
Aunque deje de contar, le hablarán de la ruta de las mansiones en montañas y playas. Escuchará datos de edificios con metástasis de una calle a otra (la César Nicolás Penson, por ejemplo).
La ética de Bosch está en 113 palabras. Los 113 millonarios del PLD carecen de principios éticos.
A 50 años del golpe: para garantizar sus millonadas, los millonarios agregan su “blindaje†y turbas de birretes para imponer la “percepción†del rugido del león.
Entretanto, con Bosch en una foto de pared proclaman: “E’ pa’ lante que vamosâ€.