Nota del editor: Camilo Egaña es el conductor de Encuentro. Las opiniones expresadas en este artÃculo son exclusivas del autor.
(CNN Español) - “Patria, / palabra triste, / como termómetro o ascensorâ€, escribió Neruda cuando era joven e irreverente.
Plebiscito, supongo yo, debe ser otra palabra igual de triste y preocupante… para los polÃticos.
Lo que ocurrió en Venezuela es mucho más que un referendo, muchÃsimo más que “batacazo enormeâ€, como ha admitido en España, Juan Carlos Monedero, el lÃder y cofundador del partido de izquierdas Podemos.
Tras la victoria de Mauricio Macri ante Daniel Scioli en los comicios presidenciales de Argentina, la derrota del chavismo en las elecciones legislativas del domingo es de momento el peor golpe polÃtico que recibe el populismo latinoamericano, cobijado en el llamado socialismo del siglo XXI, esa suerte de ajiaco ideológico que une a Jesús y al 'Che' Guevara como si nada.
Las encuestas predijeron una derrota que Nicolás Maduro encajó, hay que decirlo, con gallardÃa y civismo.
Al presidente de Venezuela hay que agradecerle a esta hora que no haya cumplido una sola de sus promesas de salir a las calles a defender la revolución si la oposición ganaba.
La victoria de los antichavistas es además la derrota -y no solo en Venezuela-, de los que desde el poder han esgrimido a su antojo las banderas nacionales y han convertido en cosas equivalentes a la patria y a sus ambiciones polÃticas.
“Nadie es la patriaâ€, dejó dicho Borges para agregar enseguida “pero todos lo somosâ€. Que no lo olvide nadie de los que hoy celebraban en Venezuela para que no vaya a ocurrir como en Cuba hace más de veinte años que, cuando le pregunté a un niño qué querÃa ser de mayor, respondió sin inmutarse: “extranjeroâ€.