Por Dr. Julio Santana

Hacia finales de 2006 conocí a Reinhard Schiel, Coordinador de Proyectos para Centroamérica del Physikalisch-Technische Bundesanstalt –“Instituto Federal de Física y Tecnología” (que ya en la región conocemos como Instituto de Metrología de Alemania-PTB). Reinhard estaba en una misión en la región y ante mi insistencia decidió hacer escala en Santo Domingo en su ruta hacia Europa. 
Como deben suponer los lectores que ya están familiarizados con los temas de mi interés profesional, la cuestión central de nuestra conversación, luego de repasar los planes que teníamos en agenda con la DIGENOR, fue el tema del Sistema Nacional de la Calidad. 

Reinhard, un técnico afable y con un gran dominio del idioma español, profundo conocedor de las realidades de nuestros países, me explicó detalladamente cómo el PTB concebía estos sistemas y cuál había sido -y seguía siendo- la contribución de este prestigioso Instituto a la difusión y desarrollo de los mismos en la región hispanoamericana.

Abordó los detalles más importantes del funcionamiento de una IC con la maestría que sólo emana de la vasta experiencia vivida y de los conocimientos más firmes. El encuentro confirmó mi opinión sobre los técnicos alemanes: didácticos, precisos y racionales. 

En esa ocasión, además de entregarme valiosos materiales explicativos de los proyectos e iniciativas del PTB en varios países de la región, me regaló varios ejemplares, en inglés y español, de la obra del conocido consultor alemán Clemens Sanetra: “Enfrentando el Desafío Global de la Calidad: Una Infraestructura Nacional de la Calidad”, escrito en colaboración con Rocío Marbán, especialista en temas vinculados a los contenidos del libro. 

Nuevamente llegó a mi memoria el recuerdo de Hugo Rivera Santana. El libro de Sanetra contribuyó a profundizar aquella visión que Hugo había motivado en mi con tanto entusiasmo y convicción, y que terminó por convencerme de la necesidad de dedicar a ese proyecto todas mis energías. 

El libro de Sanetra y Marbán me aclaró muchos conceptos no solamente respecto al enfoque entonces incipiente y básico que tenía de estas infraestructuras, sino también, y fundamentalmente, en relación al marco institucional y los principios bajo los cuales estos sistemas deben operar. 

Contando con la gentil intervención de Reinhard y de otros funcionarios del PTB, se coordinó la primera visita de Sanetra a Santo Domingo a los fines exclusivos de tratar ampliamente la cuestión de la infraestructura de la calidad (IC, hoy SIDOCAL), tópico que, como se ha indicado, despertó tanto interés (y después pasión) en el autor de estas líneas. 

Reinhard quedó sorprendido cuando le confié que mi intención era tener un documento listo, una especie de ley marco imperfecta sobre la IC para República Dominicana, antes de que esa primera visita del experto Sanetra se produjera. 
De acuerdo con esa promesa, procedí a seleccionar de inmediato a un grupo de técnicos de la DIGENOR encomendándole la tarea de que organizara en un plazo razonable todos los antecedentes existentes–nacionales y regionales- sobre el tema, con el compromiso de presentar un resumen de los contenidos fundamentales de lo que sería el futuro proyecto de ley (hoy Ley 166-12). 

Dada la lentitud con que el grupo designado asumió la tarea encomendada y vista la absoluta falta de claridad conceptual que sus miembros evidenciaban tener sobre el tema, terminé asumiendo personalmente la responsabilidad de la investigación de antecedentes, la elaboración del marco lógico y finalmente la redacción de un texto con la suficiente calidad como para que pudiera ser discutido en el más breve plazo posible. 



Entonces fue cuando inicié un intenso intercambio de pareceres técnicos, vía correo electrónico, con el experto Sanetra y otros especialistas de la región (esa correspondencia la conservo celosamente). En cada caso, pacientemente, Sanetra hacía sus correcciones, sus aportes y enmiendas, sin apartarse del enfoque sistémico, desarrollado básicamente por él, y sin ceder un miligramo respecto a los principios rectores que guían la funcionalidad de una infraestructura de la calidad moderna. 

Cuando nos visitó, luego de cuatro días de trabajo en las oficinas de la DIGENOR, aprobó el primer borrador enfatizando la necesidad de salvaguardar la integridad e independencia de los institutos. Posteriormente, con el mayor entusiasmo, Clemens Sanetra ofreció charlas y conferencias en el país sobre el tema en los más diversos escenarios empresariales y académicos. 

Para mi mayor satisfacción, y, sin dudas, mediando las recomendaciones del personal que había conocido del PTB, y a los fines de “aterrizar” mis incipientes conocimientos sobre los sistemas de referencia, se organizó en 2009 mi visita a sus instalaciones localizadas en la ciudad de Braunschweig. Esta visita incluyó una parada en París para conocer las oficinas y algunos laboratorios del Buró Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), experiencia que enriqueció mis