(CNN)– Una semana después de los ataques terroristas, los parisinos se aferran a lo que aman hacer: ir a los cafés y bares.

La búsqueda de la normalidad en una ciudad sacudida hasta sus cimientos persistió, incluso mientras uno de los presuntos atacantes sigue a la fuga y los investigadores luchan desesperadamente por evitar que los terroristas golpeen de nuevo.

Volver a los bares

Los cafés y bares de París son la sala de la capital francesa.

Alentados por el presidente François Hollande y por los restauradores, los parisinos promueven las salidas con el hashtag #TousAuBistrot (Todos al Bistrot”).

“¿Qué sería de nuestro país sin sus cafés, conciertos, eventos deportivos, museos?”, se preguntó Hollande esta semana.

Lo hacen a sabiendas de que las autoridades francesas identificaron el cuerpo de Abdelhamid Abaaoud, el presunto cerebro de los ataques del pasado viernes. Murió durante una dramática incursión en Saint-Denis.

Pero los investigadores dicen que su trabajo está lejos de haber concluido.

Una serie de redadas en Bélgica y una búsqueda en una casa en las afueras de París el jueves fueron los últimos signos de los esfuerzos de los investigadores para reconstruir -y acabar- la red de terroristas detrás de los ataques antes de que puedan atacar de nuevo.

Los esfuerzos se centran ahora en la búsqueda de Salah Abdeslam, ciudadano francés –aunque nacido en Bélgica- de quien las autoridades se refirieron como “el octavo terrorista”.

Atika Shubert reporteó desde Saint-Denis; Margot Haddad, Paul Cruickshank y Tim Lister desde Paris; Ed Payne y Catherine E. Shoichet escribieron desde Atlanta.