PekÃn, 12 oct (EFE).- Un 80 % de los ciudadanos chinos está en contra del actual sistema de vacaciones oficiales del paÃs, que concentra los dÃas libres de la inmensa mayorÃa de sus 1.300 millones de habitantes en torno a un puñado de feriados.
Eso convierte para muchos lo que deberÃa ser un periodo de descanso y relajadas visitas turÃsticas en un sinfÃn de aglomeraciones, estrés e incomodidades.
Un sondeo por internet elaborado por la Administración Nacional de Turismo indica que cuatro de cada cinco ciudadanos está "insatisfecho con la actual organización de los descansos oficiales" y quisiera ver organizado de otra manera el calendario de festivos, que para muchos marca las únicas jornadas en que pueden tomar vacaciones sin temor a consecuencias laborales.
La encuesta, a la que han contestado más de dos millones de personas en cuatro de los principales portales digitales y las páginas web de los principales medios oficiales chinos, fue realizada tras la celebración, la semana pasada, de los festejos en torno al DÃa Nacional chino, conocidos como "Semana Dorada".
Con este motivo, la mayorÃa de los ciudadanos recibe por ley siete dÃas de vacaciones, todo un lujo para los muchos que no cuentan con vacaciones pagadas en sus empresas.
La idea, que se comenzó a poner en marcha hace catorce años, es permitir que los trabajadores puedan tomar unos dÃas libres junto a sus familias y alentar el turismo, un fenómeno desconocido en el paÃs hasta hace relativamente poco.
Pero el hecho de que la mayor parte de los trabajadores tome vacaciones esos dÃas acarrea enormes inconvenientes en el paÃs más poblado del mundo, cuya infraestructura turÃstica no ha podido crecer al ritmo al que lo ha hecho el número de viajeros.
Las carreteras se saturan y los atascos alcanzan decenas de kilómetros, los lugares turÃsticos se ven arrollados por mareas humanas y los precios suben en los destinos más populares.
Este año la Administración de Turismo calcula que cerca de 700 millones de personas salieron de sus localidades para visitar otros lugares.
Tan sólo la ciudad de Shanghái, la más poblada de China, recibió cerca de siete millones de visitantes. Su vecina Hangzhou acogió en un solo dÃa, el 2 de octubre, un millón de personas que acudió a visitar su famoso Lago Occidental.
En el caso más extremo, más de 4.000 turistas se quedaron bloqueados durante más de diez horas y tuvieron que caminar varios kilómetros en la oscuridad para poder llegar a unos autobuses que les sacaran del parque nacional de Jiuzhaigou, en la provincia de Sichuan.
Ello ha llevado a algunos a pedir que se reemplace el sistema actual, que además convierte en laborables los fines de semana previos o posteriores a los periodos de vacaciones oficiales para recuperar las jornadas de trabajo perdidas.
El profesor de la Universidad Tsinghua de PekÃn Cai Jiming, director de un grupo de investigación sobre ocio, declaró al diario "China Daily" que el sistema de vacaciones oficiales "viola el derecho legal del público a trabajar sólo cinco dÃas a la semana. La práctica actual no te da dÃas libres extra, sólo agrupa los dÃas libres que ya se tienen para hacer unas vacaciones más largas".
Otros opinan que la solución está en establecer un sistema que obligue a las empresas a ofrecer vacaciones pagadas a sus empleados y que éstos puedan tomarlas cuando prefieran, en lugar de todos al mismo tiempo.
Según el catedrático de Gestión de Turismo de la Universidad Jiaotong de PekÃn Zhang Hui, "es la falta de vacaciones lo que obliga al público a viajar todos en los mismos dÃas".
Muchos trabajadores chinos no disponen de otras vacaciones más que los festivos oficiales. Incluso en casos en los que las compañÃas ofrecen la posibilidad de tomar otros dÃas libres, éstos no son remunerados o los empleados temen verse relegados en las promociones o sufrir algún otro tipo de represalia si hacen uso de ellos.
Según declaró Zhang al "China Daily", "con un sistema de libranzas anuales flexibles y pagadas, la gente podrÃa organizar sus propios planes de viaje sin necesidad de aglomerarse".