(CNN) - Kathleen Rodgers recuerda cuando su hijo de 22 años de edad, J.P. llamó para decirle que se habÃa alistado en el ejército. J.P., quien en ese entonces era un joven universitario en Texas, era amable, pero firme.
"Mamá, tengo 22. Puedo tomar decisiones por mà mismo", le dijo.
Para cuando fue desplegado a Afganistán en el 2014, no hubo nada que evitara que fuera a la guerra. Uno de sus compañeros de la (Escuela de Aspirantes a Oficial) se habÃa ido y habÃa muerto en acción.
El despliegue de J.P. fue relativamente corto... cuatro meses, dijo su madre, debido al retiro de las tropas de Afganistán. Cuando J.P. regresó a su casa, se unió a la Reserva del Ejército de Estados Unidos.
El jueves, Rodgers estaba tratando de ordenar sus pensamientos y emociones luego de que el presidente Barack Obama anunciara que el plan de regresar a todas sus tropas a casa habÃa cambiado y que las tropas permanecerÃan en el paÃs más allá de un plazo establecido previamente.
J.P. ayudó a entrenar a soldados afganos en el 2014. Él posiblemente podrÃa ser desplegado nuevamente.
"¿Será igual que siempre?", preguntó Kathleen Rodgers, esperando escuchar más detalles. "¿Intentarán algo diferente?"
Su esposo es piloto de combate retirado de la Fuerza Aérea. Ella y él tienen años de experiencia en asumir las demandas emocionales que eso representa para las familias militares.
Sin embargo, la experiencia no hace que eso sea más fácil. Rodgers y otros familiares les preocupa que continuar con lo que parece una eterna guerra conlleve mucha tensión para la comunidad militar ya estresada.
"Ambos vivimos con un agobiante miedo, cada segundo de cada dÃa, por el hecho de que el equipo de notificación se presente en nuestra puerta y cambie nuestras vidas para siempre", dijo Rodgers. "No puedo imaginar experimentar eso otra vez".
Recortes presupuestarios y aún más guerra
El nuevo plan mantendrá a miles de tropas en Afganistán hasta el final del mandato de Obama. La actual fuerza, conformada por 9.800 soldados, seguirá allà durante gran parte del 2016 y luego se reducirá a 5.500 a finales del próximo año o principios del 2017. Su misión es la misma: capacitar y apoyar a las fuerzas de seguridad afganas y llevar a cabo operaciones de contraterrorismo.
Algunos familiares dijeron que estaban preocupados por los efectos de los embargos presupuestarios, una serie reciente de recortes automáticos y generalizados a las agencias gubernamentales, incluyendo al Departamento de Defensa. Estos recortes han incluido los niveles de las tropas. En julio, por ejemplo, el Ejército anunció una reducción de la fuerza de 40.000 miembros del servicio.
El embargo también ha afectado con recortes a los programas de ayuda para los familiares, según la esposa de un miembro del ejército, Amy Bushatz. Ella es jefe de redacción de Military.com.
Uno de esos programas familiares es un retiro matrimonial de fin de semana operado por un capellán. Es muy popular entre las parejas, especialmente aquellos que han soportado múltiples despliegues.
En el 2014, CNN examinó detenidamente las dificultades de los cónyuges militares, quienes habÃan intentado suicidarse o lo habÃan considerado a causa de tal presión.
Bushatz está casada con un capitán del Ejército que combatió en Afganistán en el 2009. Su unidad sufrió muchas pérdidas, dijo ella.
"Eso es algo que te queda grabado para siempre", dijo ella. "Es algo que nunca logras superar".
"Hemos estado en guerra durante catorce años", dijo. "Estamos agotados".
Los familiares están tan gastados, dijo, que los esposos recién casados ​​que están empezando a entender lo que significa estar involucrado en una guerra tan larga como la de Afganistán están experimentando un "agotamiento infeccioso".
"Hace años, cuando un nuevo cónyuge se mudaba a una área residencial y nos conocÃa allà habrÃa generado un entusiasmo, un sentido de orgullo en relación a todas las cosas geniales de estar en el ejército", dijo Bushatz. "Ahora, creo que solo ven a gente muy cansada".
Si no es esta opción, ¿cuál?
Ninguno de los familiares con los que habló CNN puede decir que no se han sentido bajo presión, a menudo por los redespliegues.
Sin embargo, Angela McCormick Ricketts preguntó: ¿Qué otra opción hay?
"Llevamos 14 años de sangre, sudor y lágrimas en ese paÃs", dijo. "¿Acaso queremos ver que caiga en manos de terroristas? Aplaudo a Obama por escuchar a sus comandantes en el terreno. Él escuchó el general [John] Campbell".
A principios de octubre, el máximo comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán le dijo al Comité de Servicios Armados del Senado que se debe contar con "diferentes opciones" a las establecidas para mantener la seguridad en el paÃs. Campbell señaló el fortalecimiento de ISIS y la "mayor presencia de al Qaeda", asà como un "aumento" de la violencia enemiga en algunas áreas de Afganistán.
El esposo de Ricketts, un exoficial del ejército, cumplió tres perÃodos de servicio en Afganistán, uno en Iraq, uno en Somalia a principios de 1990 y tres en los Balcanes. Recientemente dejó el servicio.
Ricketts escribió una autobiografÃa aclamada por la crÃtica sobre el infierno que ella, sus hijos y su matrimonio tuvieron que soportar, llamada "No Man's War: Irreverent Confessions of an Infantry Wife" (Guerra de nadie: confesiones irreverentes de una esposa de infanterÃa).
"No me gusta decir que somos [como familiares de militares] estoicas y fuertes", dijo. "Pero es nuestra batalla. Es lo que hacemos. Después de 14 años realmente hemos aprendido a manejar esto. Son los mismos tipos los que van una y otra vez".
SÃ, dijo, es difÃcil decir adiós. Es difÃcil adaptarse a su regreso, dijo, para empezar de nuevo cuando ambos somos un tanto diferentes, por lo general más distanciados emocionalmente.
Sin embargo, asegurarse de que los logros alcanzados en Afganistán no se pierdan es más importante, según cree Ricketts.
Dejar que el paÃs caiga nuevamente bajo el control de los talibanes serÃa un insulto para todos los miembros del servicio que murieron o que regresaron a casa y que ahora deben vivir con el enorme daño mental y fÃsico, dijo.
"Somos una cultura que nos hacemos cargo de nosotros mismos", continuó Ricketts. "Y eso es lo que vamos a hacer".
La esposa de un miembro de las Fuerzas Especiales estuvo de acuerdo con eso. Ella no puede proporcionar su nombre debido al trabajo de su esposo. Él ha pasado unos 40 meses en Afganistán, principalmente en la parte sur del paÃs, donde los combates han tendido a ser más frecuentes.
El anuncio de que las tropas no se retirarÃan según el calendario anteriormente establecido por la administración de Obama "ni siquiera le afectó" y muy probablemente a ninguna familia de la comunidad de las fuerzas especiales. "Hemos estado muy conscientes de que aún faltaba mucho para que terminara esta guerra", dijo.
Ella describió a los amigos que ella y su esposo saben que actualmente están en Afganistán —y a los que han regresado recientemente— como heridos o en ataúdes.
"En todo caso, me alegra que el presidente Obama diga algo que sabemos que es cierto, algo que desde hace mucho tiempo hemos sabido que es cierto", dijo. "Las cosas están empeorando en Afganistán. Es desalentador cuando pienso en lo mucho que mi vida, la vida de mi esposo y la vida de mis hijos ha sido afectada por ese paÃs. Sin embargo, sentirme de esa manera no cambia nada. Ya sea que nos comprometamos ahora en un nivel real o nos regresamos a casa. No debe existir ningún obstáculo".