(CNN) — El decirle a los niños que se sienten podrÃa ser un error. Los periodos prolongados de inactividad podrÃan causar cambios en la circulación incluso de los niños pequeños, lo que podrÃa incrementar el riesgo de padecer alguna enfermedad cardÃaca más adelante en su vida, según un estudio.
Los investigadores trabajaron con un grupo muy reducido. Midieron el flujo sanguÃneo en las piernas de nueve niñas de entre siete y diez años, antes y después de que pasaran tres horas sentadas en sillones en el laboratorio mientras veÃan pelÃculas y jugaban en sus iPads. También midieron los cambios en la circulación luego de un periodo similar de tres horas, solo que las niñas se levantaron y se ejercitaron durante 10 minutos cada hora.
Los investigadores descubrieron que las sesiones sedentarias se relacionan con una reducción de 33% en la flexibilidad de la arteria del muslo, algo parecido al efecto que tiene estar sentado por periodos prolongados en el caso de los adultos. En contraste, no se observaron diferencias en la flexibilidad de los vasos sanguÃneos luego de las sesiones que se interrumpieron con rachas de ejercicios.
"No esperábamos un efecto tan profundo en los niños", en parte porque parece que los niños son más adaptables al comportamiento sedentario, dijo Alison McManus, profesora asociada de FisiologÃa Pediátrica de la Universidad de la Columbia Británica. McManus es la autora principal del estudio, que se publicó en la revista Experimental Physiology el 15 de septiembre.
El endurecimiento de la arteria del muslo que se observó en este estudio podrÃa aumentar el riesgo de presentar problemas cardiovasculares en 25%, al menos hasta que los vasos sanguÃneos recuperan su flexibilidad, dijo McManus. No obstante, parecÃa que la arteria se recuperaba rápidamente: el flujo sanguÃneo habÃa vuelto a la normalidad una vez que las niñas regresaron al laboratorio para la sesión con ejercicios, varios dÃas después.
Lo preocupante es que si los niños se habitúan a estar inactivos, sus arterias podrÃan terminar perdiendo su elasticidad y correrán más riesgo de sufrir un infarto o una apoplejÃa cuando sean adultos, dijo McManus.
Las extensas investigaciones en adultos indican que estar pegado a la silla o al sillón durante varias horas seguidas puede incrementar los niveles de azúcar y colesterol en la sangre, asà como el riesgo de presentar obesidad, enfermedades cardÃacas e incluso una muerte prematura. El estudio en mención es uno de los primeros que analizan los efectos fÃsicos del sedentarismo en niños.
Otra de las sorpresas que el estudio arrojó es que las niñas pequeñas solo pueden estar quietas durante un tiempo determinado. Durante la sesión de tres horas, solo pasaban unos ocho minutos de pie o moviendo las piernas y usualmente lo hacÃan para reajustar su postura, según unos sensores que se adhirieron a sus piernas. "Siempre tenemos la idea de que los niños no pueden estarse quietos (pero) son muy buenos para sentarse quietecitos", dijo McManus. Para su desgracia, según el estudio.
Aunque es difÃcil saber qué tanto ha aumentado el sedentarismo en los niños respecto a las generaciones anteriores (esta conducta realmente no se medÃa hace 10 o 15 años), podrÃa ser mucho, dijo McManus. Los niños de hoy pasan inactivos alrededor del 60% del tiempo que están despiertos.
Aunque en el estudio solo participaron niñas, es probable que los niños presenten los mismos efectos de estar sentados por perÃodos prolongados, de acuerdo con Alan Hedge, profesor de ErgonomÃa de la Universidad de Cornell, quien no participó en el estudio.
De igual forma, aunque los pufs que se usaron en el estudio son probablemente los peores asientos en cuanto a la circulación sanguÃnea, las sillas más ergonómicas podrÃan causar los mismos daños, aunque tal vez serÃa necesario estar sentado por perÃodos más prolongados, dijo Hedge.
"Esta investigación indica que no hay diferencia entre los niños y los adultos en cuanto a la fisiologÃa fundamental del cuerpo", señaló Hedge. "Confirma que estar sentado comprime los vasos sanguÃneos de los jóvenes de la misma forma que en los adultos [y] casi tanto como en los ancianos".
Incluso podrÃa haber beneficios si los niños están de pie o se mueven durante 10 minutos cada media hora, cosa que Hedge recomienda, aunque las niñas del estudio solo se movieron durante 10 minutos cada hora. Este movimiento adicional podrÃa ayudarlos a mantenerse más alertas y a mantener una buena salud ósea y muscular, explicó Hedge.
Los maestros y las escuelas podrÃan ayudar a través del diseño de lecciones y horarios para que los niños se levanten cada media hora o cada hora; los padres también deberÃan estar atentos a sus hijos para asegurarse de que no pasen demasiado tiempo estacionados frente al televisor o la computadora, recomendó Hedge.