La oposición
Señor director:
La oposición jamás verá con buenos ojos nada de lo que haga el gobierno.
Ese es su papel, y si lo que ejecuta el presidente está bien, se le atrofia la lengua para no emitir ningún juicio aceptable.
Se tapa los ojos para no verlo y los oídos para no escucharlo, o si no, apela de manera descarada al enredo y a la confusión para hacerse sentir.
Ese es el caso de la oposición política del país, representada por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), que últimamente ha venido expresando juicios especulativos, toda vez que carecen de base que lo sustenten, porque no se corresponde con la realidad.
Esos quiméricos argumentos han venido girando en torno a los exitosos programas que ha implementado el gobierno, tales como las visitas sorpresa, el sistema 911, la revolución educativa con su tanda extendida, Quisqueya Aprende Contigo, entre otros.
Pero de esos programas, al parecer, el que más le ha molestado a la oposición es el de la visitas sorpresa.
Por ese contacto directo que tiene el presidente con la gente del campo, por los recursos que les provee para activar la economía de sus respectivas comunidades.
Al respecto, la oposición ha señalado, de manera errónea, que de las aproximadas 160 visitas que ha realizado el presidente Medina sólo ha cumplido con el 18 por ciento.
Al parecer la oposición invirtió las cifras en el sentido de que en lugar de decir que solo se ha consumado el 18 por ciento de las visitas, el gobierno ha cumplido con el 82 y que el restante 18 está en proceso de cumplirse, porque son las últimas que ha realizado el presidente.
Además hay que aclarar que las mismas están sujetas a una evaluación para su cumplimiento gradual y no a un compromiso de golpe y porrazo.
Como respuesta a las especulaciones de la oposición, el empresario Pepín Corripio afirmó que “las visitas sorpresa del presidente Medina dinamizan la economía del campo”.
Además, otros empresarios han sopesado en el mismo sentido el criterio externado por el señor Corripio.
Igualmente hay que destacar el interés mostrado por otros gobiernos de América en conocer el funcionamiento de esa iniciativa para aplicarla en sus países, por los resultados económicos a favor de los medianos y pequeños productores.
De manera que si el gobierno toma decisiones prácticas a favor de la ciudadanía en sentido general, o si no las aplicas, es un caldo de cultivo para que la oposición vierta su crítica mordaz.Si se trata de un discurso, la oposición apela al clásico cliché: “no llenó las expectativas”, o si no, “se quedó corto”.
De manera que palo si boga y palo si no boga.
José Medina Fleury
periodista