Jóvenes y delitos
Señor director:
En momentos en que esperábamos se abrieran las audiencias en el edificio que ocupan las tres cámaras penales de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, muchos observábamos cómo las salas se llenaban de testigos, familiares, togados, en su mayoría defensores públicos, los cuales con rapidez inusual constataban con el ministerial el rol del día, dado que a muchos de éstos se les asignan varias audiencias.
Entre los presentes, los comentarios eran variopintos, en tanto, hubo una apreciación cuasi generalizada ante la llegada de los “imputados, procesados y condenados”, los cuales, a través de sus respectivos abogados habían solicitado recursos de apelación, llamándonos la atención a la mayoría de los togados, que en su mayoría eran jóvenes que no alcanzaban los treinta años de edad, lo que nos hizo recorrer las tres salas, y en una especie de auditoría visual confirmamos, que al menos ese día, todos eran jóvenes, condenados unos, buscando variar medidas de coerción, otros.
Todos, involucrados en acciones criminales.Aunque lejos de un estudio científico, con los testimonios de los abogados presentes, principalmente defensores públicos, también conocimos que la mayoría de los procesos que ellos llevan involucran a jóvenes, hembras y hombres, que no sobrepasan los 36 años.
Si se buscan las estadísticas, de seguro serían escalofriantes, donde un elevado porcentaje de nuestra juventud está ligada a crímenes en lugar de estar en estudios o centros laborales.
En tanto, es más ventajoso para quienes nos dirigen seguir con temas como el migratorio, las pugnas internas del PLD, las alianzas, que estar inmersos en políticas de Estado que saquen a nuestros jóvenes del mundo criminal.Pero no, sortear charquitos y construir centros de enseñanza para favorecer al mismo anillo de hace veinte años es el norte hoy, veremos hasta cuándo.
Reynaldo Hernández Rosa