La Habana, 14 sep (PL) "Recuerdos imborrables" tituló hoy un artÃculo el lÃder de la Revolución cubana, Fidel Castro, con recuerdos de su visita hace 40 años a territorio liberado de Vietnam y la heroica lucha contra las tropas estadounidenses.
Fidel Castro refleja otro tema de actualidad como las amenazas de agresión a Siria y como el riesgo de que el conflicto estalle con sus funestas consecuencias parece haber disminuido gracias a la inteligente iniciativa rusa, que se mantuvo firme ante la insólita pretensión del gobierno de Estados Unidos, amenazando con lanzar un demoledor ataque.
El Canciller ruso, Serguéi Lavrov, habló en nombre del gobierno de ese valiente paÃs y tal vez contribuya a evitar, en lo inmediato, una catástrofe mundial. El pueblo norteamericano, por su parte, se opone fuertemente a una aventura polÃtica que afectarÃa no solo a su propio paÃs, sino a toda la humanidad, escribió el lÃder de la Revolución cubana.
Prensa Latina transmite a continuación el texto Ãntegro del artÃculo:
Recuerdos imborrables
Hace apenas tres dÃas nos visitó un alto dirigente del Partido Comunista de Vietnam. Antes de marcharse, me trasmitió el deseo de que yo elaborara algunos recuerdos de mi visita al territorio liberado de Vietnam en su heroica lucha contra las tropas yankis en el sur de su paÃs.
No es realmente mucho el tiempo que dispongo cuando gran parte del mundo se empeña en buscar una respuesta a las noticias de que una guerra, con el empleo de mortÃferas armas, está a punto de estallar en un rincón crÃtico de nuestro globalizado planeta.
Recordar, sin embargo, los antecedentes y los monstruosos crÃmenes cometidos contra los paÃses con menos desarrollo económico y cientÃfico, ayudará a todos los pueblos a luchar por su propia supervivencia.
El 12 de septiembre se cumple el 40 aniversario de la visita de una delegación oficial de Cuba a Vietnam.
En una Reflexión que escribà el 14 de febrero de 2008, publiqué datos sobre el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos John McCain, humillantemente derrotado en su candidatura por Barack Obama. Este último, al menos, podÃa hablar en términos parecidos a Martin Luther King, asesinado vilmente por los racistas blancos.
Obama se propuso incluso imitar el viaje en tren del austero Abraham Lincoln, aunque no habrÃa sido nunca capaz de pronunciar el discurso de Gettysburg. Michael Moore le espetó: "Felicidades, presidente Obama, por el Premio Nobel de la Paz; ahora por favor, gáneselo."
McCain perdió la Presidencia de Estados Unidos, pero se las arregló para volver al Senado, desde donde ejerce enormes presiones sobre el gobierno de ese paÃs.

Ahora está feliz, moviendo sus fuerzas para que Obama descargue el mayor número de certeros cohetes con capacidad de golpear con precisión las fuerzas vivas de las tropas sirias.
Tan mortal es el gas SarÃn como las radiaciones atómicas. Nueve paÃses disponen ya de armas nucleares que son mucho más mortÃferas que el gas SarÃn. Datos publicados desde el 2012 informan que Rusia posee aproximadamente 16 000 ojivas nucleares activas y Estados Unidos alrededor de 8 000.
La necesidad de hacerlas estallar en cuestión de minutos sobre los objetivos adversarios, impone los procedimientos para el uso de las mismas.
Una tercera potencia, China, la más sólida económicamente, dispone ya la capacidad para la Destrucción Mutua Asegurada con Estados Unidos.
Israel, por su parte, supera a Francia y a Gran Bretaña en tecnologÃa nuclear, pero no admite que se pronuncie una palabra sobre los fabulosos fondos que recibe de Estados Unidos y su colaboración con este paÃs en ese terreno. Hace pocos dÃas envió dos misiles para probar la capacidad de respuesta de los destructores norteamericanos en el Mediterráneo que apuntan contra Siria.
¿Cuál es el poder entonces de tan pequeño, como avanzado, grupo de paÃses?
Para extraer la enorme energÃa derivada de un núcleo de hidrógeno se necesita crear un plasma de gas de más de 200 millones de grados centÃgrados, el calor necesario para forzar a los átomos de deuterio y tritio a fusionarse y liberar energÃa, según explica un despacho de la BBC, que suele estar bien informada en la materia. Eso es ya un descubrimiento de la ciencia, pero cuánto será necesario invertir para convertir en realidad tales objetivos.
Nuestra sufrida humanidad espera. No somos "cuatro gatos"; sumamos ya más de siete mil millones de seres humanos, la inmensa mayorÃa niños, adolescentes y jóvenes.
Volviendo a los recuerdos de mi visita a Vietnam, que motivaron estas lÃneas, no tuve el privilegio de conocer a Ho Chi Minh, el legendario creador de la República Socialista de Vietnam, el paÃs de los anamitas, el pueblo del que tan elogiosamente habló nuestro Héroe Nacional José Martà en el año 1889 en su revista infantil La Edad de Oro.
Imagen activaEl primer dÃa me alojaron en la antigua residencia del Gobernador francés en el territorio de Indochina cuando visité ese hermano paÃs en 1973, al que arribé el 12 de septiembre después del acuerdo entre Estados Unidos y Vietnam. Allà me alojó Pham Van Dong, entonces Primer Ministro. Aquel recio combatiente, al quedarse solo conmigo en el viejo caserón construido por la metrópoli francesa, comenzó a llorar. Excúseme, me dijo, pero pienso en los millones de jóvenes que han muerto en esta lucha. En ese instante percibà en su plena dimensión cuan dura habÃa sido aquella contienda. Se quejaba también de los engaños que habÃa utilizado Estados Unidos con ellos.
En una apretada sÃntesis utilizaré las palabras exactas de lo que escribà en la mencionada Reflexión del 14 de febrero de 2008 tan pronto tuve la posibilidad de hacerlo:
"Los puentes, sin excepción, a lo largo del trayecto, visibles desde el aire entre Hanoi y el Sur, estaban efectivamente destruidos; las aldeas, arrasadas, y todos los dÃas las granadas de las bombas de racimo lanzadas con ese fin, estallaban en los campos de arroz donde niños, mujeres e incluso ancianos de avanzada edad laboraban produciendo alimentos.
"Un gran número de cráteres se observaban en cada una de las entradas de los puentes. No existÃan entonces las bombas guiadas por láser, mucho más precisas. Tuve que insistir para hacer aquel recorrido. Los vietnamitas temÃan que fuese vÃctima de alguna aventura yanqui si conocÃan de mi presencia en aquella zona. Pham Van Dong me acompañó todo el tiempo.
"Sobrevolamos la provincia de Nghe-An, donde nació Ho Chi Minh. En esa provincia y la de Ha Tinh murieron de hambre en 1945, el último año de la Segunda Guerra Mundial, dos millones de vietnamitas. Aterrizamos en Dong Hoi. Sobre la provincia donde radica esa ciudad destruida se lanzaron un millón de bombas. Cruzamos en balsa el Nhat Le. Visitamos un puesto de asistencia a los heridos de Quang Tri. Vimos numerosos tanques M 48 capturados. Recorrimos caminos de madera en la que un dÃa fue la Ruta Nacional destrozada por las bombas. Nos reunimos con jóvenes soldados vietnamitas que se llenaron de gloria en la batalla de Quang Tri. Serenos, resueltos, curtidos por el sol y la guerra, un ligero tic reflejo en el párpado del capitán del batallón. No se sabe cómo pudieron resistir tantas bombas. Eran dignos de admiración. Esa misma tarde del 15 de septiembre, regresando por ruta diferente, recogimos tres niños heridos, dos de ellos muy graves; una niña de 14 años estaba en estado de shock con un fragmento de metal en el abdomen. Los niños trabajaban la tierra cuando un azadón hizo contacto casual con la granada. Los médicos cubanos acompañantes de la delegación les dieron atención directa durante horas y les salvaron la vida. He sido testigo, señor McCain, de las proezas de los bombardeos a Viet Nam del Norte, de los cuales usted se enorgullece.
"Por aquellos dÃas de septiembre, Allende habÃa sido derrocado; el Palacio de Gobierno fue atacado y muchos chilenos torturados y asesinados. El golpe fue promovido y organizado desde Washington."
Lino Luben Pérez, periodista de la AIN, consignó en un artÃculo que publicó el 1 de diciembre de 2010, una frase que pronuncié el dos de enero de 1966 en el acto por el séptimo aniversario de la Revolución: a Vietnam "estamos dispuestos a darle no ya nuestra azúcar, sino nuestra sangre, ÂÃque vale mucho más que el azúcar!".
En otra parte del referido artÃculo, el periodista de la AIN escribió:
"Por años, miles de jóvenes vietnamitas estudiaron en Cuba varias especialidades, incluidos los idiomas español e inglés, mientras otro considerable número de cubanos aprendieron allá su lengua.
"Al puerto de Haiphong, en el norte bombardeado por los yanquis, atracaron barcos cubanos cargados de azúcar y cientos de técnicos laboraron durante la guerra en ese territorio como constructores.
"Otros compatriotas fomentaron granjas avÃcolas para la producción de carne y huevos."
"Consistió hecho trascendental el primer barco mercante de esa nación que entró en puerto cubano. Hoy, la colaboración económica estatal o empresarial y el entendimiento polÃtico entre los dos partidos y sus relaciones de amistad, se mantienen y multiplican."
Ruego se me excuse el modesto esfuerzo de escribir estos párrafos en nombre de nuestra tradicional amistad con Vietnam.
En la mañana de hoy, el riesgo de que el conflicto estalle con sus funestas consecuencias parece haber disminuido gracias a la inteligente iniciativa rusa, que se mantuvo firme ante la insólita pretensión del gobierno de Estados Unidos, amenazando con lanzar un demoledor ataque contra las defensas sirias que podÃa costar miles de vidas al pueblo de ese paÃs y desatar un conflicto de impredecibles consecuencias.
El Canciller ruso, Serguéi Lavrov, habló en nombre del gobierno de ese valiente paÃs y tal vez contribuya a evitar, en lo inmediato, una catástrofe mundial.
El pueblo norteamericano, por su parte, se opone fuertemente a una aventura polÃtica que afectarÃa no solo a su propio paÃs, sino a toda la humanidad.
Fidel Castro Ruz