WASHINGTON. Definiéndolo como una obligación moral, el presidente Barack Obama reveló el lunes la versión final de su plan para reducir de manera dramática las emisiones de las plantas energéticas de Estados Unidos, y advirtió que en caso de que se deje sin atender, el cambio climático amenazará a las generaciones futuras.
Durante un evento en la Casa Blanca, Obama dijo que los límites sin precedentes a las emisiones de dióxido de carbono son “el paso más importante” que Estados Unidos ha tomado en su combate contra el cambio climático. Advirtió que debido a la extensión del problema, si el resto del mundo no lo atiende lo más pronto posible, será algo irreversible y las poblaciones serán incapaces de adaptarse.
“Cuando se habla de cambio climático, sí se puede llegar demasiado tarde”, dijo Obama. Los detractores anunciaron de inmediato que demandarían al gobierno para detener que dicho reglamento entre en vigor. El fiscal general de Virginia Occidental, Patrick Morrisey, declaró que el estado será parte de un grupo de entidades “que lanzará una agresiva campaña legal”. “Sus bases legales son muy, muy débiles”, dijo Morrisey sobre la medida de Obama.
“Estamos confiados de que prevaleceremos”. Las plantas energéticas emiten casi una tercera parte de los gases que atrapan el calor y que son responsables del calentamiento global, y son la fuente de energía más grande en Estados Unidos. Obama ya ha dirigido esfuerzos para minimizar las emisiones de gases invernadero de otras fuentes, como los automóviles y camiones.