Dicen llegó al entorno de Trujillo apadrinado por ex sÃndico de La Romana ZacarÃas
Reyes y el general Guarionex Estrella Sadhalá
CHICHI DE JESUS REYES ( chichidejesusreyes@gmail.com)
(Tomado del periódico El Nacional)
El teniente Amado GarcÃa Guerrero, natural de La Romana, fue reclutado para el complot que terminó con la vida del dictador Rafael L. Trujillo por su primo polÃtico Salvador Estrella Sadhalá, cuya esposa, doña Urania, era su prima y en cuya casa Amadito hacÃa vida familiar y social.
Esta apreciación avala el afecto y distinción que prodigaba el general Guarionex Estrella Sadhalá, jefe de la escolta de Trujillo, al joven militar, a quien utilizaba para las ordenanzas más delicadas impartidas por el generalÃsimo. Era Amadito el oficial escogido por el alto militar para comunicar todos los dÃas al doctor JoaquÃn Balaguer cuando el Jefe se disponÃa subir al comedor de la tercera planta, donde almorzaba habitualmente con algunos de sus colaboradores. En sus “Memorias de un Cortesanoâ€, página 252, Balaguer narra que el joven “llegaba a la habitación donde tenÃa instalada mi oficina y saludaba militarmente. Se limitaba entonces a decir, con el gesto agrio que siempre le acompañaba: el Jefe que suba al comedorâ€.
Amadito nació el 2 de junio de 1931 (por pura coincidencia fue asesinado el 2 de junio de 1961), hijo de un humilde campesino que como él también se llamó Amado GarcÃa y nieto, además, del general Hermógenes GarcÃa, ambos contrarios al régimen de turno. Parece que en su familia el odio a los tiranos era algo genérico. Estos detalles lo conocÃa el Jefe, por lo que no se explicaba cómo Amadito fue aceptado en su entorno y que ascendiera tan rápido desde la posición de recluta a la guardia presidencial y hasta el Cuerpo de Ayudantes Militares. El padrino que lo introdujo a la milicia fue el exsÃndico de La Romana ZacarÃas Reyes, hombre serio y honorable de absoluta confianza y buen amigo de Trujillo.
Además de los espaldarazos de Estrella Sadhalá y de ZacarÃas Reyes, otra de las razones que hicieron posible el ingreso de GarcÃa Guerrero al entorno del generalÃsimo era que todos los miembros de su entorno debÃan ser bien parecidos, buena presencia, elegancia, porte y distinción, cualidades que no faltaban a Amadito, quien además era muy serio y circunspecto.
Amado nunca fue del agrado y la simpatÃa del hijo menor del dictador, Radhamés, y para evitarse problemas dicen que renunció a su puesto, pero que la dimisión fue rechazada por Trujillo. Todo lo contrario, el Jefe, además para asegurarse de su adhesión y fidelidad, de la generalidad de los oficiales a su servicio, los comprometÃa en algo que luego jamás se atreverÃan a confesar, obligándolos a participar en los fusilamientos de los enemigos del régimen, sobre todo los héroes de la invasión del 1959.
El doctor Ernesto Rivera Cedeño, médico higüeyano, en su libro “Pinceladas de una vidaâ€, Pág. 116, rechaza afirmaciones de algunos sectores de que a Amadito le tocó asesinar al joven opositor a Trujillo, también nativo de La Romana, Héctor René Gil RamÃrez, hermano de su novia Luisita, con la que jamás le permitió el tirano contraer matrimonio a causa de la misma acusación. Organizaciones y escritores que combatieron a Trujillo coinciden con el doctor Rivera Cedeño, en cuanto al asesinato de René, quien murió tratando de penetrar a la embajada de Brasil, que estaba en la avenida Máximo Gómez.
Revela en su libro el médico higüeyano que un familiar cercano a Luisita le confirmó que es una fábula afirmar que Amadito tuvo que fusilar a su cuñado Héctor René, y rechaza que esa fuera la única razón para involucrarse en el complot para ajusticiar a Trujillo. Que en verdad a Héctor lo mataron cuando trataba de entrar a la embajada sudamericana, lo que confirma que fueron sus vÃnculos con doña Urania lo que facilitó su participación en la trama.
Dos semanas después de la caÃda del tirano, GarcÃa Guerrero fue acribillado por miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), en la avenida San MartÃn 59, en casa de su tÃa América Pereyra GarcÃa (doña Mica) y conducido en la capota de un carro cepillo por los sicarios trujillistas. Años después, Luisita Gil RamÃrez formó familia con el señor Fernando Lluberes Pereyra y falleció e n los primeros dÃas de junio del año 2006.