El destacado periodista Ramón Colombo llamó plomeros sanitarios a los reporteros que agredieron verbal y casi físicamente a José Miguel Vivanco, funcionario de Human Rights Watch, cuando el mismo presentó en el país un informe sobre los dominicanos en peligro de sufrir deportaciones hacia Haití.

Asegura que actuaron como una crápula al olvidar que el auténtico trabajo de un reportero es preguntar e informar. Solo eso.

El artículo publicado este viernes 3 de julio 2015 en varios medios digitales, y que ha generado el rechazo de algunos sectores periodísticos, es el siguiente:

Aclaración pública

Ramón Colombo

Soy periodista con licenciatura, maestría y doctorado en unos 17 periódicos de México y Santo Domingo, buen sonero e hijo adoptivo de Toña la Negra.

He sido delivery de panadería y farmacia, panadero, vendedor de friquitaquis en el Quisqueya, peón de Obras Públicas, torturador especializado en recitar a Buesa, fabricante clandestino de crema envejeciente y vendedor de libros que nadie compró.

Amo a las mujeres de Goya y Cezanne. Cuento granitos de arena sin acelerarme con los espejismos y guardo las vías de un ferrocarril imaginario que siempre está por partir. Soy un soñador incurable.

Es necesario aclarar ante el mundo que los sujetos que agredieron verbal y casi físicamente a José Miguel Vivanco, funcionario de Human Rights Watch, al presentar aquí un informe sobre los dominicanos en peligro de sufrir deportaciones hacia Haití, no son periodistas, sino plomeros sanitarios, limpiadores de pozos sépticos, recogedores de caca de perro y sicarios verbales apandillados (oficio, este último, que se ha acreditado notablemente en el bajo mundo mediático).

Su condición de crápula quedó evidenciada al ignorar totalmente que el trabajo de un auténtico reportero es preguntar e informar. Solo eso.