Don Fausto, Un señor que perdió la vista por problemas, pero gracias a Dios, tras dos cirugías realizadas en Estados Unidos.
Pudo ver un poco más claro. Sus palabras fueron “estoy aquí, un poco emocionado, casi no veía nada, pero ahora estoy viendo mucho mejor” él se sentía muy alegre porque ya por fin podía ver a sus magníficos nietos. En la terminal 5, esperaba un vuelo de la llega de sus hijos y nietos.
Al verlos fue una gran tensión en todo el aeropuerto Kennedy, al ver sus nietos. En donde lloraron hasta los de seguridad, el hijo de Don Fausto Se sentía bendecido.Fausto lloró al hablar después de estar junto a ellos diciendo; “Porque cuando uno puede ver con sus ojos físicos, y ver sus hijos, es uno de los regalos más hermoso y bello que Dios le puede dar a uno”.