Según investigaciones, el sicario José Miguel Almonte Rodríguez, mejor conocido como “Job”, poseía una lista con los nombres de un gran número de políticos ingresados en el Ministerio Público, que fueron los responsables directos de que éste fuera enviado a prisión, por el asesinato del periodista Blas Olivo.

Además de ésta lista, en su estómago fueron encontrados unos números de teléfonos, los cuales aún no han sido identificados.

Tal parece que Job no quería que encontraran esa lista de números, pues si hizo un movimiento tan desesperado como tragársela, es porque son importantes.

Cabe destacar que en la prisión, justamente en la celda donde se encontraba el recluso fallecido, había 4 smartphones y 9 chips.