Ciudad del Vaticano. El papa Francisco ayer en audiencia privada a la presidenta argentina Cristina Fernández.

La audiencia duró una hora y media, un tiempo que excede todos los encuentros precedentes y supera con creces los habituales 20 a 30 minutos que suelen prolongarse las reuniones con los mandatarios.

El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, dijo que la presidenta “quiso manifestar una vez más el afecto y la cercanía del pueblo argentino al Papa y pidió su bendición para todos sus compatriotas”. En un comunicado, el Vaticano calificó el coloquio como “muy cordial”.

Al término de la audiencia, Fernández dijo de sentirse “iluminada por dentro”. El pontífice, tras saludar a los periodistas, les pidió “recen por mí, y si alguno no puede rezar porque no cree, que me mande de todos modos una buena onda”.
Al término da la reunión privada, la mandataria le presentó a Francisco a los miembros de su delegación y se intercambiaron regalos.