Orgánica y referendo
Señor director: Recientemente, durante un panel en la UASD, sobre el tema “Reforma a la Constitución”, los profesionales del derecho Rafael Luciano Pichardo, Namphi Rodríguez y Freddy Ángel Castro coincidieron en señalar que es obligatorio cumplir con el procedimiento de mayoría calificada y referendo para poder modificar el modelo de presidencialismo constitucional.
Pichardo adujo que igualmente se necesita de una ley orgánica para convocar la Asamblea Nacional Revisora.
De su lado, Namphi Rodríguez, catedrático de Derecho Constitucional y presidente de la Fundación Prensa y Derecho, puntualizó que la muestra más evidente de que se requiere una ley orgánica para convocar la Asamblea lo constituye el hecho de que un solo congresista no activa la iniciativa de ley reformadora, sino que se requiere de un tercio de los miembros de las cámaras legislativas.
Vicente Rosa
Ciudadano
El caso del Darío
Señor director: El director de la OISOE dice que responden a “intereses políticos y económicos las denuncias sobre la construcción del Hospital Darío Contreras”. Lo cierto es que todo lo que se hace en este país no es previo a un estudio exhaustivo y profundo de viabilidad. ¿Cómo es posible que construyan un hospital a tal costo y los consultorios médicos estén sin lavamanos, sin baños, que la cafetería donde se entiende se van a suplir las necesidades alimenticias y nutricionales está enfrente de la morgue, que no haya un área de colocación de materiales de fijación o sea férulas o yesos en su defecto, pero este señor lo justifica con el alegato de que el tema se quiere politizar porque detrás hay intereses económicos.
Amaury Vásquez Polanco
CiudadanO
Fraudes en las bombas
Señor director: A mí me clonaron la tarjeta en una gasolinera de Juan Dolio. Suerte que mi banco BHD en eso no se pierde, de una vez me llamaron a preguntarme si yo estaba realizando un consumo fuera de mi zona habitual. El otro día, andaba con unos amigos y pedimos mil pesos en la bomba del Malecón al lado del Vesuvio. Nos echó 700 y nos preguntó algo que nos distrajo. Cuando yo veo el marcador, le digo que fueron mil que le pedimos; alegó que entendió 700. A la verdad que decir mil y decir setecientos suena muy distinto. Si no nos fijamos, pagamos y nos vamos esquilmados.
Henriette Wiese Sánchez
Ciudadana