El presidente Danilo Medina arriba a su primer año de gobierno con la misma maquinaria corrupta, mafiosa y devoradora, integrada por los más encumbrados funcionarios del último gobierno de Leonel Fernández. Muy pocas caras nuevas designó Medina en su gabinete, cuando se juramentó como Presidente. Ahora, la demanda de que integre gente nueva, honrada y realmente preocupada por un mejor paÃs, es una demanda de la parte sana de la sociedad dominicana.
El gobierno de Medina hizo bien cuando reveló el monto del fraude fiscal del gobierno anterior, pero lo hizo mal cuando decidió no "tirarle piedras al pasado". En otro paÃs, un fraude de 187 mil millones de pesos (casi 4,700 millones de dólares) es un escándalo de grandes proporciones que trae duras consecuencias, pero aquà "no ha pasada nada".

Danilo estrenó su gobierno con una agresiva reforma fiscal que disparó los precios, aumentó los impuestos y paralizó la economÃa. Fue el sexto "paquetazo fiscal" de los gobierno del PLD. Los 20 mil millones que después liberalizó el Banco Central del encaje legal fue el resultado de la parálisis económica causada por el paquetazo.
La deuda del sector público no financiero ha continuado su agitado curso; ha aumentado en más de 3 mil millones de dólares de diciembre pasado a la fecha. Todas las obras públicas que anuncia su gobierno, se construirán con financiamiento externo, lo que disparará la deuda pública global a casi un 50% del PIB.
El alza en la prima del dólar es lenta, pero segura y sirve de argumento para vender más caro. La tasa de cambio anda ya por encima del 42 por 1.
Desde enero hasta la semana pasada, los precios de los combustibles han continuado con su tendencia alcista. La gasolina ahora está más cara. Ha subido 23 pesos el galón y el gobierno no enfrenta la mafia existente en la importación y comercialización de los combustibles.
La ejecución de los 100 mil millones asignados a Educación para el presente año, marcha a paso de tortuga y la gente del 4% ya empieza a demandar agilidad y transparencia. Las 10 mil nuevas aulas prometidas para el inicio del año escolar 2013, han brillado por su ausencia.
No obstante, Danilo arriba a su primer año de gobierno con una elevada popularidad. DirÃamos que su gobierno, de origen espurio, se ha legitimado, porque, en primer lugar, no ha tenido oposición y, en segundo lugar, porque Danilo exhibe un estilo diferente con relación a su antecesor inmediato.
El Presidente goza de mucha popularidad y aceptación por sus "visitas sorpresas" a las comunidades de productores del paÃs, donde conversa con "su pueblo", sin intermediarios, cara a cara, promete y "resuelve" algunos problemas ligados con el crédito a favor de pequeños y medianos productores.
Hemos visto al presidente brincando charcos y dando "boches" a un ingeniero negligente. Ha "democratizado", mediante concursos públicos, la adjudicación de las construcciones de nuevas escuelas públicas.
La mafia que existÃa en el Ministerio de Agricultura parece ser cosa del pasado.
Cuando Danilo viaja al exterior, va y viene el mismo dÃa, con poca gente. Ha realizado 14 viajes al exterior, la mayorÃa en vuelos comerciales, lo cual envÃa un mensaje de austeridad a los funcionarios parranderos.
Su gobierno ha disminuido, hasta ahora, la corrupción administrativa y ha reducido el déficit fiscal heredado del gobierno anterior.
Danilo escuchó las voces del pueblo que demandaban revisión del contrato con la empresa "Barrick Pueblo Viejo" y aunque estamos atentos al curso que seguirá la enmienda, es justo reconocer que logró una buena renegociación.
Con Loma Miranda, por igual. El proyecto de explotación fue rechazado, primero por la comunidad nacional, después por los técnicos del PNUD que dijeron que esa explotación no era viable en los términos aprobados con el Ministerio de Medio Ambiente.
Danilo ha gobernado, en su primer año, con el principal partido de oposición vuelto un tollo. Sus principales dirigentes más bien decidieron ir al palacio a entenderse con el mandatario. Aunque en los primeros meses su gobierno se mostró equidistante con relación a la lucha grupal que devora al PRD, últimamente parece que decidió tomar partido a favor de la facción de Miguel Vargas Maldonado.
Comparto la idea de que ni el gobierno ni el PLD son los responsables de la terrible división del PRD, pero nadie podrá negar que desde el poder se atiza, tras bambalina, el feo espectáculo de un partido que está llamado a realizar una firme oposición a un gobierno que, por más vueltas que le demos, resulta más espuma que chocolate.