Las primeras protestas que marcaron la actual gestión fueron las que se originaron a raíz de la 
presentación, aprobación y promulgación del proyecto, convertido hoy en ley, de la Reforma Fiscal

A pesar de las ponderaciones que de la actual gestión realizan sectores vinculados al gobierno desde que se instaló en el cargo el pasado 16 de agosto de 2012, al presidente Danilo Medina le ha tocado sortear toda una gama de manifestaciones de protesta que han ido desde piquetes hasta grandes concentraciones, en un fenómeno que muestra el descontento de la gente con la actual administración.
 
El escenario propicio ha sido, sin dudas, el emblemático Parque Independencia y la explanada frontal de la sede de gobierno, testigo permanente de un peregrinaje que dista mucho de la satisfacción que se pretende mostrar de la actual gestión peledeísta. Las manifestaciones han sido protagonistas de esta historia desde los primeros días de la instalación del gobierno de presidente Danilo Medina hasta la fecha.
 
El abanico de demandas es amplio. Sin embargo, las estadísticas de instituciones oficiales en este primer año de gestión, revelan que sólo en las afueras de la sede del gobierno se han realizado 40 manifestaciones.
 
Los conflictos diversos abarcan piquetes, protestas barriales, reclamos por la reparación de vías, carreteras, caminos vecinales, cancelaciones, reajuste salarial,  pensiones, empleos, inclusión en los planes sociales del Estado, viviendas, reubicaciones y hasta la revocación de algunas medidas que, como en el caso de Bahía de las Aguilas , intentaba reconocer los derechos de propiedad a quienes habían usurpado terrenos del Estado.
 
También, la rescisión del contrato con la empresa minera Barrick Gold o el rechazo a la petición de explotación de Loma Miranda, así como cárcel para ex uncionarios señalados como “corruptos” y el despido de otros.
 
Las primeras protestas que marcaron la actual gestión fueron las que se originaron a raíz de la presentación, aprobación y promulgación del proyecto, convertido hoy en ley, de la Reforma Fiscal.

Mes y medio después de la toma de posesión del Presidente Medina, entrando octubre, el denominado “paquetazo” generó una serie de acciones colectivas que caldearon de inmediato el escenario político y social, tomando además como escenario la Universidad Autónoma de Santo Domingo con la secuela de un joven estudiante muerto y varias personas heridas.

Las críticas finalmente reposaron en el Congreso Nacional. Sin embargo, las protestas continuaron de manera permanente en distintos escenarios y el 9 de noviembre de 2012, el lugar de la convocatoria no pudo ser más simbólico. El monumento erigido por la dictadura para celebrar el pago de la deuda externa y la devolución de Aduanas al Estado dominicano, mejor conocido como “obelisco hembra”, en el corazón de Ciudad Nueva, frente al mar, fue el lugar escogido, en donde, puntuales, organizados, la mayoría vestida de negro, fueron llegando miles de personas portando pancartas, banderas negras y la bandera nacional en señal de protesta.
 
Vale recordar que esa, como otras actividades no fueron registradas por el Observatorio Político Dominicano (OPD), una iniciativa de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), que da seguimiento permanente a las protestas sociales en República Dominicana.
 
Los reclamos de la Coalición por una Educación Digna merecen un capitulo aparte. Insistentemente llegaban a la parte frontal del Palacio Nacional a recordarle a Danilo Medina el compromiso que había asumido para otorgar el 4% para la educación, lucha que, al menos en teoría, logró su cometido.

Los datos del Observatorio Político Dominicano dan cuenta de que de enero a junio de este año, en todo el país se produjeron 423 manifestaciones. De esas protestas, 29 se llevaron a cabo en las inmediaciones del Palacio Nacional, de acuerdo con una relación facilitada por la Dirección de Información, Análisis y Programación Estratégica (DIAPE), dependencia del Ministerio de la Presidencia, publicada por el diario El Caribe.
 
Fuera de las cifras arrojadas por esas instituciones oficiales, no existen otras entidades que cuantifiquen los peregrinajes frecuentes a Palacio y los acontecimientos que cada día se producen en todo el país, exigiendo al actual gobierno cerrar el gran abismo y la gran pobreza que azota a la mayoría de los dominicanos.