Washington. Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela se tornaron más hostiles, cuando Washington impuso nuevas restricciones de visas a funcionarios venezolanos y sus familiares.

Mientras que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó al vicepresidente Joe Biden de planear su derrocamiento.

El Departamento de Estado dijo que funcionarios venezolanos en retiro y en activo que se cree tienen vinculación con abusos a los derechos humanos o corrupción quedarían sujetos a las restricciones, que prohíben a esos individuos entrar a Estados Unidos. Y por primera vez, Washington indicó que la prohibición se aplicaría también a los familiares cercanos de esos individuos.

“Estamos enviando un mensaje claro de que los que abusan de los derechos humanos, los que se aprovechan de la corrupción pública, y sus familiares, no son bienvenidos en Estados Unidos”, dijo Jen Penski, portavoz del Departamento de Estado, quien agregó que no se identificaría a los afectados debido a leyes de privacidad en materia de visas.

Al mismo tiempo, Estados Unidos tachó de “ridícula” una afirmación del presidente venezolano, Nicolás Maduro, acerca de que el vicepresidente Biden había conspirado en su contra.

En una intervención televisada el fin de semana, Maduro alegó que Biden trató de fomentar el derrocamiento de su gobierno socialista durante una reunión cumbre caribeña de asuntos energéticos que Biden presidió el mes pasado en Washington. Según Maduro, el vicepresidente dijo a los jefes de Estado caribeños que el Gobierno de Venezuela tenía los días contados y que deberían dejar de apoyarlo. Lo que hizo Biden “no tiene nombre”, dijo Maduro el fin de semana, y ayer reiteró la alegación de un plan de derrocamiento. “El objetivo era influir sobre la CELAC... y el vicepresidente de Estados Unidos no tuvo pelitos en la lengua”, aseveró Maduro.