Editorial de El Caribe

En el día de ayer observamos cómo se han precipitado algunos acontecimientos que nos indican que nos acercamos aceleradamente a la lucha por el poder con la vista puesta en las elecciones del 2016.

Los partidos de oposición viven un proceso de ajustes, cambios y
desafecciones que no permiten vaticinar muy tempranamente quiénes presentarán mejor combate a quienes detentan el poder.

Desde el gobierno se alientan acciones en pro de la continuidad del presidente Danilo Medina. Algunos miles de personas fueron movilizadas hasta la parte frontal del Congreso Nacional en favor de que sea restablecida la reelección presidencial, proscrita en la actual Constitución.

En el partido de gobierno, voces de rechazo al continuismo, incluso de legisladores que han guardado fidelidad al actual gobernante.

Una declaración del consultor jurídico del Poder Ejecutivo, César Pina Toribio, descartando la posibilidad de una reelección sobre la base de que no habría tiempo para introducir una reforma constitucional, encontró una respuesta vibrante de su compañero en el Palacio Nacional, el ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, quien entiende que hay tiempo de sobra para restaurar la figura de la reelección en la Carta Magna.

Estos discursos repentistas sugerirían que existe un movimiento en el poder que se toma en serio la continuidad del presidente Medina.

Es un tema que puede producir un cisma en la sociedad pese a que la gestión del presidente Medina disfruta de una alta tasa de aprobación.

El Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Santo Domingo, Víctor Masalles, emitieron declaraciones muy categóricas en contra de una reforma constitucional para restablecer la reelección.

El tema ha sido una fuente de conflictividad en la vida política dominicana. Siempre. Los presidentes que la han alcanzado o intentado han encontrado férrea oposición, incluso, en sus organizaciones, a veces con alto costo.
La administración actual, y eso envuelve a todos sus servidores de primer nivel, debe medir las implicaciones de una decisión como esa, especialmente por el impedimento constitucional.

Es un asunto para pensarlo más de una vez...