En 2012 Hatuey De Camps entró en el carro de Hipólito Mejía. Olvidó los agravios de que fue víctima para formar parte de un esfuerzo para sacar al PLD del poder.
La lógica de un dirigente opositor que coloca al adversario principal en primer plano. Puso todo empeño para el éxito, pero no logró consumarlo porque no pudo compactarlos a todos para impedir la victoria de Danilo Medina.
Ahora De Camps quiere reeditar aquello con mejores resultados, misión difícil por no decir imposible. Algunos factores cambiaron y las partes están más divididas.
El PRD por su lado y los hombres de aquella fórmula en pelea. ¿Podrá lograrlo el Cacique?