Carta de los lectores

Señor director: 

Hay muchos culpables de la odiosa y descontrolada inmigración haitiana. Bosch culpaba a los países que lo invadieron, a los militares corruptos y a sus políticos avaros.

Luego vienen los tratantes de ilegales de Haití y RD y, como dice Hugo Tolentino, de este lado están los empresarios agrícolas, avícolas, y de la construcción, y las amas de casas.

Todos estos grupos emplean mano de obra barata en desmedro hasta de su propia seguridad. Esto mismo hacían los puertorriqueños con los dominicanos que se presentaban en sus playas en los años 70 y 80, había mafias de aquí y de allá que escondían ilegales para que les trabajaran casi de gratis. Una vez atraparon un inspector de migración americano permitiendo la entrada de gente sin visas en NY.

Es que el negocio de indocumentados mueve millones y el problema social se lo queda el país afectado. Siempre he creído que las fronteras hay que resguardarlas al máximo y que los ilegales hay que frenarlos por las enormes distorsiones que crean y los problemas sociales añadidos. La comunidad internacional ha abandonado a Haití.

¿Cómo puede nuestra economía aguantar un problema así? Eso sería retroceder 100 años con la enorme carga de pobres sin futuro que solo aspiran a comer y a vivir hacinados como han vivido en su país.
MAnuel D. Aquino
Ciudadano