Nicolás de Jesús Cardenal López RodrÃguez afirmó este jueves que Haità tiene de "mojiganga'' a la República Dominciana, reacción que se produce a propósito de los numerosos productos a que esa nación mantiene una veda para la importación desde el paÃs.
El prelado católico expresó, sin embargo que la decisión respeto a este problema que afecta la economÃa del paÃs la debe tomar el presidente de la República, licenciado Danilo Medina Sánchez.
"Ciertamente que la forma en que se está manejando HaitÃ, a mà no me hace mucha gracia'', expresó un poco incómodo el máximo representante de la Iglesia Católica del paÃs.
Tras criticar el hecho de que Haità supuestamente vive poniendo de "mojiganga" a la República Dominicana en el exterior, el Arzobispo Metropolitano sugirió al gobierno explorar nuevos mercados para vender los pollos y huevos.
"Se burlan de nosotros, nos denuncian, nos invaden, y aquà nosotros aguantando leña, no, no", precisó López RodrÃguez, al referirse a la actitud asumida por las autoridades haitianas.
López RodrÃguez dijo que si a Haità no le interesan los pollos que se producen en el paÃs, que, "se vayan a fabricarlos, y nosotros los vendemos por otro lado".
"Hace tiempo que yo tengo mi forma de pensar sobre eso. No me hace mucha gracia estar con esa pamplinas en la palestra pública todos los dÃas", señaló el prelado, luego dar la bendición al acto donde la Dirección General de Cooperación Multilateral (DIGECOOM) lanzó su plan estratégico, actividad que contó además, con la asistencia de la Primera Dama, Cándida Montilla de Medina.
CRISIS DEL PRD
En cuanto a una posible mediación de la Iglesia católica en el conflicto del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), López RodrÃguez llamó primero a sus lÃderes a deponer actitudes.
Sostuvo que en los últimos dÃas se ha producido prácticamente una descomposición en el PRD, lo que calificó de lamentable.
"Si las partes contrapuestas están dispuestas a deponer esa actitud, entonces sÃ, pero nosotros no somos magos o artÃfices de hechos milagrosos", subrayó el Cardenal, al tiempo de considerar que para un paÃs tener una democracia sana y legÃtima se necesita una oposición equilibrada y seria.