Editoriales de El Caribe
La violencia que vive la sociedad mexicana, en gran medida a consecuencia del narcotráfico, y las historias que nos relatan los medios de comunicación son desgarradoras.
El drama de las familias de los estudiantes desaparecidos la noche del 26 de septiembre, después que fueron capturados por la policía en la ciudad de Iguala, estado de Guerrero, es desolador.
La tragedia se inició cuando policías tirotearon alumnos de una escuela rural por órdenes presuntamente del alcalde, José Luis Abarca, detenido junto a su esposa y el secretario de Seguridad de Iguala, Felipe Flores, probablemente autores intelectuales de los hechos.
Esa noche murieron seis personas, 25 resultaron heridas y 43 jóvenes fueron detenidos e incomprensiblemente entregados al cártel “Guerreros Unidos”, a quienes la Fiscalía General de México atribuye la desaparición.
Las investigaciones, con la detención de más de cincuenta sospechosos, no han podido determinar el destino de los jóvenes, aunque la Fiscalía General sugiere que fueron asesinados y quemados.
¿Qué podían hacer unos estudiantes llenos de sueños para que una autoridad municipal corrupta los entregara a criminales profesionales?
¿Cómo serían los momentos, las horas vividas por esos muchachos en mano de gente tan desalmada?
Una tragedia conmovedora que estremece a los mexicanos y a todas las personas sensibles de este mundo.
Es uno de los tantos indicadores de hasta dónde pueden llegar las sociedades bajo el influjo extremo del narcotráfico en connivencia con autoridades corruptas y depravadas. Muy lamentable.
Monseñor Flores
elCaribe expresa su pesar por la muerte de Monseñor Flores Santana, un siervo de Dios que llevó una vida apacible, de servicio ciudadano, humano y cristiano, muy querido en todo el valle del Cibao, especialmente en las diócesis de La Vega y Santiago, donde nació el 3 de julio de 1927, en la comunidad de Bocas de Licey, Tamboril.
Su consagración a los oficios de la fe y a las causas sociales, lo hacen merecedor de la gloria eterna.
Paz a sus restos.