Más seguridad en el Metro

Señor director:

El Metro de Santo Domingo necesita equipos de vigilancia, de rayos X y perros para detectar drogas y químicos. Como yo soy medio paranoico viajando en espacios cerrados siempre pienso en el “por si acaso”. En el 2000 estaba de paseo en Suiza, hicimos un tour a una montaña donde hay un glacial. El tren hace el viaje en un túnel hecho en el corazón de una altísima montaña.

Ese tren está hecho para subir y no se puede devolver porque va siempre cuesta para arriba. Mientras viajaba, pensé...Si dentro de este túnel el tren coge fuego, morimos todos porque el oxígeno se acaba y no hay para donde correr.

Pues unos años después eso pasó en un túnel similar y murió mucha gente. Si el metro de Santo Domingo hubiera cogido fuego ahí abajo, muertos hubiera habido por montón. La intención del acto criminal y sus cómplices hay que sumarla al momento de juzgarlo o juzgarlos.
Manuel D. Aquino
Ciudadano

Las presiones del CIDH

Señor director: Mucho se ha dicho sobre la decisión del Gobierno de declarar como “inaceptable” la reciente sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la cual se acusa y condena al país de vulnerar derechos de ciudadanos de ascendencia haitiana nacidos en territorio dominicano, y además en ordenar cambios en las legislaturas migratorias y la Constitución misma.
La Corte Interamericana es un organismo perteneciente a la Organización de Estados Americanos (OEA), vinculada y sometida a la jerarquía de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como entidad mundial.

La carta constitutiva de las Naciones Unidas, en su capítulo I, artículos 1 y 7 establece de manera clara y precisa “la libre determinación de los pueblos y la prohibición de intervenir en los asuntos que son de jurisdicción interna de los Estados miembros a la organización”

Visto esto, resulta perentorio que todas las fuerzas vivas de la nación se unan a la posición de nuestro gobierno en rechazar de manera categórica los argumentos esgrimidos en la sentencia de la CIDH, donde coloca al país como una nación que viola todos los convenios suscritos en materia de conservación y respeto de los Derechos Humanos, haciéndonos ver como si fuésemos un engendro de maldad y xenofobia.

Respetamos el papel que la Corte juega en materia de conocimientos de casos sobre vulneración de Derechos Humanos, pero antes que todo estamos en la obligación como nación y en nuestro caso como dominicano y diplomático, defender nuestro derecho libre y soberano, de tomar las decisiones pertinentes, en beneficio de nuestro país.
Pedro Blandino
Diplomático