Brittany Maynard cumplió su deseo de terminar con su vida. La joven estadounidense murió este sábado uno de noviembre como lo había planeado: rodeada de sus familiares y amigos en su casa de Portland, en Orogen, Estados Unidos.
Su deceso se produjo luego de ingerir unas píldoras letales que le habían sido prescritas por un doctor.
Brittany tenía un tumor cerebral, enfermedad por la que le habían diagnosticado seis meses de vida. Para morir “con dignidad”, como dijo en una ocasión la joven, se mudó de estado, debido a que Oregón permite a los condenados a muerte por alguna enfermedad terminar acabar con la vida de forma asistida y sin ningún sufrimiento.
"Adiós a todos mis queridos amigos y familia a los que quiero. Hoy es el día que he elegido para morir con dignidad, afrontando mi enfermedad terminal, este terrible cáncer cerebral que tanto me ha quitado... Pero que me habría quitado mucho más", escribió en Facebook.
"El mundo es un lugar hermoso, viajar ha sido mi gran maestro, mis amigos más cercanos y mi familia han sido muy generosos. Incluso tengo un círculo de apoyo alrededor de mi cama mientras escribo... Adiós mundo. Propagad la buena energía. ¡Devolved el favor!", expresó Brittany.