Ciudad del Vaticano 

El papa Francisco instó a la Iglesia Católica a no encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma, en el marco del nuevo Sínodo de la Familia que inauguró en la Ciudad del Vaticano.

“El mundo ha cambiado y la Iglesia no puede encerrarse en supuestas interpretaciones del dogma. Tenemos que acercarnos a los conflictos sociales, a los nuevos y a los viejos, y tratar de dar una mano de consuelo, no de estigmatización y no sólo de impugnación”, declaró Francisco en una entrevista con el diario argentino “La Nación”.

“La familia es un tema tan valioso, tan caro (querido) para la sociedad y para la Iglesia”, destacó Jorge Bergoglio.

El Papa inauguró ayer el Sínodo sobre la Familia con una advertencia sobre los riesgos de “la codicia del dinero y el poder” y “los malos pastores” –gobernantes y otras autoridades– que cargan sobre las personas responsabilidades que ni ellos mismos asumen.

Con estas palabras se expresó el pontífice durante su homilía, que centró la solemne misa inaugural del Sínodo celebrada en la basílica de San Pedro y a la que acudieron sus más de 250 obispos de todo el mundo.

Ante esta “intensa” asamblea que se desarrollará durante las próximas dos semanas a puerta cerrada, Francisco instó a sus obispos a “cooperar” en el cuidado de la familia y cultivar la sociedad con “libertad, creatividad y laboriosidad”.

Piedra angular

La familia es, para el argentino, la piedra angular de la sociedad, “parte integral de su designio del amor (de Dios) por la Humanidad”, y por ello es preciso “cuidarla”.

Con tono severo, Bergoglio advirtió durante su alocución de una serie de peligros que pueden afectar a la familia y que a menudo están encarnados por los propios “pastores” a quienes Dios “encomendó que labraran” y cuidaran de su pueblo.

Ante los prelados, Francisco alertó nuevamente de los riesgos de “la codicia del dinero y del poder” y del efecto que causan sobre los “malos pastores” que cargan sobre los hombros de las personas “fardos insoportables” que ellos mismos “ni siquiera tocan con un dedo”.

También alertó de quienes tienen la tentación de “apoderarse” de la sociedad a causa de una codicia que “nunca falta en nosotros, seres humanos”.

Recomienda escuchar “el grito del pueblo”

Anteanoche, con motivo de una vigilia de oración ante la asamblea, el Papa recomendó a los prelados escuchar “el grito del pueblo” y prestar atención a “los latidos de este tiempo” con el fin de abordar con “credibilidad” la temática de la familia.

“Para encontrar lo que el Señor pide a su Iglesia, debemos escuchar los latidos de este tiempo y percibir el olor de los hombres de hoy, hasta quedar impregnados de sus alegrías y de sus esperanzas, sus tristezas y sus angustias. En ese momento sabremos proponer con credibilidad la buena noticia de la familia”, dijo.

La Santa Sede, como epicentro del catolicismo, ha pedido que no se monopolice el Sínodo con temas estrictamente occidentales, como puedan ser la secularización, el divorcio o el auge legislador del matrimonio homosexual.

Y es que de los 253 participantes, que debatirán en el Vaticano a puerta cerrada, más del 60 por ciento provienen de Asia, América Latina, África y Oceanía, regiones con unas exigencias pastorales diversas a las que afronta la sociedad occidental.

No obstante, el matrimonio y la adopción para las personas homosexuales o el divorcio estarán presentes durante los debates.