NUEVA YORK (Reuters Health) – Tras surgir en el Caribe en el 2013, la fiebre de chikungunya se afianza en Estados Unidos y, pronto, podría comenzar a diseminarse.
“Los médicos deben estar atentos a esta enfermedad porque los viajeros y los inmigrantes del Caribe y América Latina la están exportando a Estados Unidos, Canadá y Europa occidental”, dijo el doctor Davidson H. Hamer, del Centro para la Investigación Aplicada a la Salud y el Desarrollo de Zambia, Lusaka, y de las facultades de Salud Pública y Medicina de Boston University.
“En las últimas semanas, la epidemia explotó en El Salvador y otros países de América Central, de modo que será más común en los inmigrantes y los viajeros provenientes de esas regiones”, explicó.
“Existe un riesgo enorme de penetración del Chikungunya por el sudeste de Estados Unidos y los países del Mediterráneo porque (los mosquitos) Aedes albopictus y A. aegypti son muy comunes en esas regiones”, agregó.
Hamer y la doctora Lin H. Chen, del Hospital Mount Auburn, Cambridge, Massachusetts, publican en Annals of Internal Medicine los datos epidemiológicos, la manifestación clínica, el diagnóstico, el tratamiento, la prevención y las medidas de control del virus.
Sus síntomas (fiebre alta, dolor de cabeza y de espalda, mialgia y poliartralgia) aparecen súbitamente después de un período de incubación de hasta 12 días.
Los síntomas se superponen con los que provoca el virus del dengue, de modo que la gravedad y la persistencia del dolor articular es importante para diferenciar entre ambas infecciones.
La prueba de PCR en tiempo real y de IgM se deben realizar en la fase aguda de la infección (es decir, entre uno y ocho días de aparición de los síntomas), pero la superposición geográfica y clínica de las infecciones obliga a realizar
también la prueba para detectar dengue.
El tratamiento consiste en una terapia de soporte con antiinflamatorios porque aún no existen antivirales autorizados para tratar el chikungunya. Se están estudiando vacunas vivas, atenuadas, con ADN inactivado y recombinantes.
Existen varias medidas para reducir el riesgo de exposición a las picaduras de mosquitos. Hamer explicó que el chikungunya “no se transmite de persona a persona, sin el mosquito vector, excepto durante el embarazo (por vía transplacentaria). En las poblaciones no inmunes, si está presente el vector adecuado, la cantidad de picaduras puede ser muy alta, con un cuatro o un tercio de la población infectada”.
Los autores recomiendan tener en cuenta el chikungunya al realizar el diagnóstico diferenciado de los viajeros con fiebre, artralgia y prurito al regresar de regiones con transmisión del virus, incluido el Caribe y América Central y del Sur.
El doctor Scott C. Weaver dirige el Instituto de Infecciones Humanas e Inmunidad del Laboratorio Nacional de Galveston, Facultad de Medicina de University of Texas, y aseguró vía e-mail que “el riesgo de brotes locales y esporádicos, en
especial en el sudeste de Estados Unidos, continuarán en el futuro (excepto durante el invierno)”.